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jueves, 29 de agosto de 2019

El bandido guerrillero

Con la invasión francesa, gracias a la labor del rey Carlos IV y de su valido Godoy, y el inicio de la guerra de la Independencia, los bandoleros se convirtieron en guerrilleros para luchar contra el francés, aprovechando su conocimiento de las sierras y la mejor forma de interrumpir las comunicaciones del enemigo, así como de golpearles con escaso riesgo en todo tipo de escaramuza, sin plantear una batalla en campo abierto. Pero al acabar la campaña y obtener la victoria se vuelven a convertir en delincuentes por no encontrar su acomodo en las fuerzas militares de Fernando VII o no recibir el pago estipulado por su aportación en el conflicto.



viernes, 18 de diciembre de 2015

Los integrantes de los siete niños de Écija


Con exactitud no podemos contestar a ninguna de estas dos preguntas, pero debemos considerarlas afirmativas a tenor de lo que nos revelan los documentos oficiales:

En sus comienzos, allá por el año 1812, se les llaman “Los ladrones Ecijanos”, sin especificar el número de sus integrantes, posiblemente más de los treinta que nosotros hemos contado. Más tarde, sobre el año 1814, ya se les nombra por la Cuadrilla del Padilla; creemos que es una cuadrilla formada de entre todos los ladrones ecijanos por Antonio Padilla, y ya se compone de siete miembros, como queda demostrado por las declaraciones existentes en el Proceso de Dña Gabriela de Castro.
Estaría formada por Antonio Padilla, Pablo Aroca, Juan Alaya, Calzado, Carmonilla, Mesa, y el Pintado. Los tres primeros naturales de Écija y los cuatro restantes posiblemente también.
Ya en el año 1815 se les conoce por los Niños de Écija y también el número que integra la cuadrilla es de siete, como se demuestra en el contacto que tienen, junto al arroyo Alcorín, con el Teniente Coronel D. Diego de los Reyes y el Marqués de Alcántara, para proponerle, en nombre del Capitán General de la Provincia, el indulto.
En esta ocasión forman la cuadrilla los siguientes ladrones: Pablo Aroca, Juan Alaya, Mesa, el Pintado, Calzado, Francisco Narejo (el Becerra) y José Martínez (el Portugués). A excepción de el Becerra, creemos que todos eran ecijanos; también siguen siendo siete y así hasta el 24 de julio de 1817 que, muerto el Portugués y prendida la mayoría, la cuadrilla se reduce a solo cuatro bandoleros.

Desde el año 1815 a 1817, la cuadrilla sigue constando de siete bandoleros y sus nombres son: Pablo Aroca, José Martínez (el Portugués), Francisco Narejo (el Becerra), Salvador de la Fuente (Minos), Juan José Gutiérrez (el Cojo), Diego Meléndez y Antonio de la Grama (el Fraile). Creemos que Juan Alaya, Mesa, el Pintado y Calzado se presentan voluntarios para el indulto pactado en el arroyo Alcorín, son llevados a los penales de Marruecos, con doce años de pena, donde es muy posible que murieran. De los cuatro que sustituyen a estos, tan sólo el Fraile podemos decir que no es natural de Écija.

Sólo desde el 24 de julio de 1817 hasta el 18 de mayo de 1818, la cuadrilla está formada por cuatro bandoleros: Pablo Aroca, Diego Meléndez, Francisco Narejo (el Becerra) y Candiles o Candil.

Hasta aquí, estos bandoleros fueron los integrantes de la famosa cuadrilla que, finalmente, fue conocida por “Los Siete Niños de Écija”.
De un total de catorce: cinco eran naturales de Écija, siete muy probable y tan solo dos eran forasteros. El resto de los ladrones ecijanos, que también fueron conocidos por Los Niños de Écija, agrupados en cuadrillas de apoyo, y desde la que pasaban a la principal cuando ésta perdía alguno de sus miembros, fueron un total de dieciséis, de los cuales trece eran ecijanos, uno muy probable, y sólo dos eran forasteros.

Por otra parte observamos que, excepto tres de los Niños de Écija, todos pertenecen a la Collación de Santa Cruz viviendo en las calles de la periferia de la ciudad: Cruz Verde, Tres Cruces, Horno de las Losas, Zamorano, Calero, Pilar de San Agustín, Rosales, Arco de Sevilla, etc, etc; que por edades hay dos grupos bien diferenciados, uno de las treinta a cuarenta años, y el otro de los veinte a los treinta. Posiblemente, en un principio, fueron amigos de barrios que deciden actuar juntos formando partidas para combatir como guerrilleros a los franceses, y más tarde, olvidados ya por el Pueblo y no queriendo dejar la vida regalona, de aventuras y hazañas, o temiendo volver a sus vidas de necesidades y esclavitud, deciden seguir con sus buenos caballos por los caminos y veredas, robando, matando, cobrando contribuciones, atemorizando a escribanos, jueces y alcaldes; uniéndose en perfecto maridaje con desaprensivos señoritos, y sembrando el pánico en el campo y en la ciudad. Más tarde, por su fama adquirida como bandoleros, se le van uniendo algunos elementos foráneos, y otros casi siempre de la misma Collación de Santa Cruz que, o bien actúan como auxiliares de la Partida Principal o los incorporan a ella, cuando le falta algún miembro. Creemos que todos, desde el Padilla hasta los Papindos, pasando por el Portugués, el Granadino, Calzado, el Cojo, Minos, y el resto de los treinta, eran amigos conocidos, vivían en el mismo barrio y, casi todos, eran de la ciudad de Écija.

En resumen, el total de bandoleros que actuaron de una u otra forma en la cuadrilla de los Niños de Écija, fueron treinta; diecisiete naturales de Écija, nueve dudosos y tan sólo cuatro eran naturales de otras poblaciones.

ANTONIO PADILLA

Nació en Écija el día 9 de noviembre de 1776 y se bautizó en la Parroquia de Santa Cruz el día 10 del mismo mes y año (libro 62, folio 43). Fueron sus padres Juan Padilla e Isabel García. Tomó los nombres de Juan, José y Antonio.

Fue el primer jefe de los ladrones ecijanos, cuando la pandilla recibía el nombre de “Cuadrilla del Padilla”.

Don Rafael Carrasco, vecino de Córdoba y que viajaba con los carreros que fueron robados el 20 de agosto de 1814 entre Marchena y Écija, en la segunda declaración hecha en Córdoba ante el Sr. Corregidor de aquella ciudad y, a instancia del Sr. D. Diego Reyes, para el Sumario contra los “Ladrones Ecijano” y que consta en el Proceso de D. Martín Galván y Doña Gabriela de Castro, dice que, cuando llevaron muerto al Padilla y puesto a la vista en la puerta de la Cárcel, pasó a verlo y reconoció que era uno de los ladrones que el 20 de agosto hizo el robo mencionado. Dice lo conoció por ser éste el que más se acercó a ellos. Esta declaración está hecha en Córdoba el 25 de Septiembre de 1815.

Fue muerto a finales de 1814 o principio de 1815, junto a su compañero Carmona o Carmonilla, por el escopetero Vicente de Lara, natural de Lucena (Córdoba).
Vivió en la calle Horno de las Losas en Écija.

PABLO AROCA (Ojitos)

Nació en Écija el día 1 de marzo de 1780 y se bautizó en la Parroquia de Santa Cruz el día 2 del mismo mes. Fueron sus padres: Salvador Aroca y Josefa Gamero (Libro 62, folio 220). Vivía en calle Cruz Verde, actualmente Avenida de los Emigrantes.

El año 1812 fue llevado preso a Cádiz y puesto a disposición de la Autoridad Militar de aquella plaza por vago y sospechoso de robos. Al final del mismo año es devuelto de Cádiz con orden de ponerle en libertad pero vigilado por las Autoridades.

En Cabildo de 24 de noviembre de 1812, el Alcalde D. Marcos José Castillo da cuenta de haber registrado el domicilio de Pablo Aroca (Ojitos), famoso contrabandista, habiéndose encontrado enterradas en el corral de su casa (Calle Cruz Verde) porción de botones de plata y otras alhajas, y unos cinco mil reales en monedas de oro.
Fue el último jefe de la partida de los Siete Niños de Écija y muerto el día 18 de mayo de 1818 por los soldados Santiago Samper y Vicente Ramírez del Regimiento de Numancia segundo de Cazadores en Sierra Morena, cerca de Posadas. Fue enterrado cerca de la Barca Grande de Palma del Río (Córdoba).

Se casó en la parroquia de San Gil el día 22 de julio de 1811 con Maria de los Reyes conocida por Baltasara Aroca de los Expósitos que vivía en la calle del Puente (Libro 94, folio 203).

JUAN ALAYA

Nació en Écija el lunes 31 de julio de 1775 y se bautizó en la Parroquia de Santiago el domingo 6 de agosto del mismo año. Fueron sus padres: Pedro de Alaya y Juana de Montes Doblas y Ruiz de Torca (Libro 55, folio 303).

Vivió en la calle Villarreal y se casó con Maria Muñoz hija de Diego Muñoz y Luisa Mogro, natural y vecina de Écija que vivía en calle Pilar de Santa Quiteria (hoy Empedrada). El matrimonio tuvo lugar en la parroquia de Santiago el miércoles 27 de enero de 1796 (libro 45, folio 3).

Formó parte de la partida desde principio hasta, posiblemente, finales de 1815 ó 1816.
No hemos podido encontrar dónde o cómo murió este bandolero natural de Écija y perteneciente a familia de noble por parte de su madre. Es posible que hiciera uso de la presentación voluntaria que le ofrecieron el año 1815 y fuera llevado a uno de los Penales de Marruecos, donde terminaría sus días.

CALZADO

Por el proceso a D. Martín Galván y Doña Gabriela de Castro, sabemos que este bandolero formaba parte de la “Cuadrilla del Padilla” en el año 1814, 1815 y en el certificado que el Proceso acompaña D. Diego de los Reyes, teniente coronel de Infantería, consta que Calzado pide la libertar de su mujer Maria Salvadora Martínez, alegando que tan solo había salido al campo a verlos dos veces.

Creemos que, al igual que Alaya, Mesa y el Pintado, hace uso de la presentación voluntaria y es conducido a los penales de Marruecos o muere en uno de los enfrentamientos que con los migueletes, escopeteros o Partida de los Guerras, pues en el año 1817 ya no aparece en los siete que forman la cuadrilla.

Es muy posible que este bandolero también fuera natural de Écija ya que estaba casado con la ecijana Maria Salvadora Martínez, pero no tenemos constancia de ello.

EL PINTADO

Bandolero que, según el Proceso a D. Martín Galván y Doña Gabriela de Castro pertenecía a la Partida del Padilla en los años 1814, 1815 y, es muy posible que, al igual que Mesa, Alaya y Calzado, se presentara voluntariamente a las autoridades y, después de juzgado, fuera trasladado a uno de los penales de Marruecos.

No sabemos si Pintado era apellido o mote, por lo que no hemos podido completar su filiación.

Desaparece a finales de 1815 o principio de 1816.

MESA O “EL MESA”

Este bandolero, según el Proceso de D Martín Galván y Doña Gabriela de Castro, perteneció a la “Cuadrilla del Padilla” más tarde llamada “Los Niños de Écija” en los años 1814, 1815. Es muy posible que hiciera uso de la presentación voluntario con Alaya, Calzado y el Pintado y, después de juzgado, fuese también trasladado a uno de los penales de Marruecos, o bien fue muerto en alguno de los enfrentamientos con los escopeteros de Andalucía o la Partida de los Guerras.

El apellido Mesa es muy familiar en Écija, pero al no conocer más detalles sobre él, nos ha sido imposible encontrar su filiación completa.

Desaparece como componente de la Partida a finales de 1815 o principio de 1816.

CARMONA (a) CARMONILLA

Por las declaraciones que hacen Manuel Ostos y Antonio García en el Proceso a D. Martín Galván y Doña Gabriela de Castro, sabemos que Carmona (Carmonilla) en el año 1814 perteneció a la “Cuadrilla del Padilla” y, posiblemente, murió junto a su jefe a finales de 1815.

No podemos afirmar que fuese de Écija ya que no hemos encontrado más datos de él, pero sí es un apellido muy ecijano.

JOSÉ MARTINEZ (el Portugués)

Al igual que el Becerra, entra a formar parte de los Siete Niños de Écija a finales de 1814 o principio de 1815, una vez muerto el Padilla y el Carmonilla. Fue también pregonado en el Edicto de primero de Julio de 1817.

Murió en el enfrentamiento con las tropas del Coronel Vergara en las inmediaciones de Santaella el 25 de julio de 1817; fue enterrado en Santaella y la partida de defunción (Libro 7º, folio 111) dice:

“En la villa de Santaella en veinte y seis días del mes de julio de mil ochocientos diez y siete, se dio sepultura con entierro llano al cadáver de José Martínez (a) El Portugués que murió de muerte violenta el veinte y cuatro de dicho mes y año; no recibió los Santos Sacramentos...”

También es nombrado en el Proceso de D. Martín Galván y Doña Gabriela de Castro, pero solamente por el apodo de “El Portugués”.

¿Podía ser ecijano?. No lo sé, pero tan sólo en el Archivo Parroquial de Santa Cruz, entre los años 1760 a 1794, me encuentro con doce personas que se llaman José Martínez. Podría ocurrir como con Antonio Santos que se apodaba el Granadino y era natural de Écija. De todas formas, faltan datos para asegurar que uno de estos doce con su mismo nombre y apellido, era el Portugués.

FRANCISCO NAREJO (Becerra)

Este Bandolero entra a formar parte de los Niños de Écija a finales de 1814 o principio de 1815 sustituyendo a Diego Padilla o al Carmonilla. Escapa de los enfrentamientos de Santaella y del de Sierra Morena huyendo con Diego Meléndez, sin dejar ningún rastro.

Fue uno de los pregonados en el Edicto de primero de julio de 1817, dado por la Real Audiencia de Sevilla.

El Apellido de Narejo no lo hemos encontrado en ninguno de los archivos investigados. Algunos autores lo hacen natural de Lora del Río.

DIEGO MELÉNDEZ

Este bandolero es uno de los que sustituye en la Cuadrilla de los Niños de Écija a Alaya, Mesa, El Pintado o Calzado, y es uno de los nombres que aparece en el Edicto de primero de julio de 1817 dado por la Real Audiencia de Sevilla.

En los enfrentamientos en la cercanías de Santaella, el 25 de julio de 1817, donde muere el portugués y resulta preso el Hornerillo además del el Cojo, el Minos y el Fraile, escapa con Aroca, Becerra y el Candiles y se internan en Sierra Morena donde, el 18 de mayo de 1818, muero Pablo Aroca. El, junto al Becerra, escapa nuevamente de la persecución a que está sometido por los escopeteros del Regimiento de Numancia. Desapareció sin dejar rastro.

El apellido Meléndez a finales del siglo XVIII y principio del XIX era muy frecuente en la Collación de Santa Cruz de Écija.

FRAY ANTONIO DE LA GRAMA (El Fraile)

Este bandolero entra en la Partida de los Siete Niños de Écija a finales de 1815 o principio de 1816 sustituyendo a Alaya, Calzado, Mesa o el Pintado.

Fue cogido preso en las cercanías de Aguilar (Córdoba) de resultas de los enfrentamientos en Santaella y la persecución posterior.

Fue condenado y ahorcado en Sevilla el día 27 de Septiembre de 1817.

Según el escritor Manuel Chaves, era natural de Aguilar de la Frontera (Córdoba), lego del Convento de Padres Terceros de San Francisco y, exclaustrado en la época de la invasión francesa, se unió a la partida de los Niños cuando estos vagaban por los alrededores de la Luisiana en el verano de 1815. Ahorcado y desmembrado, sus restos se encuentran enterrados en la Iglesia de San Pedro de Sevilla, al menos una de sus piernas, junto a la cabeza y brazos de su compañero José Alonso Rojo, ajusticiado juntamente con él, conducidos por la Hermandad de la Caridad desde el Camino de San Lázaro, donde habían sido expuestos sus cadáveres el día 14 de octubre de 1817. Este autor dice que el Fraile se llamaba Antonio Lagama; D. José Santos, dice que Legama o Cegama y Ostos y Ostos, Antonio de la Grama.

Hemos investigado en el Archivo de la Iglesia de San Pedro de Sevilla y no hemos encontrado que este bandolero se encuentra enterrado allí como dice el escritor Manuel Chaves. Algunos autores lo hacen natural de Osuna, otros de Marchena y otros de Aguilar.

SALVADOR DE LA FUENTE (Minos)

Natural de Écija, era hijo de Alonso de la Fuente y María Angelina. Se casó en la parroquia de Santa Cruz el día 23 de febrero de 1784 con Ana García (Libro perteneciente al año 1784, folio 139 vuelto).

Fue ejecutado en Sevilla el 13 de noviembre de 1818, legajo 168 de la Iglesia de la Santa Caridad de Sevilla.

Formó parte de la partida de “Los Siete Niños de Écija” desde el año 1816 hasta su detención por el subteniente D. Juan Bautista Núñez, cerca de Aguilar (Córdoba), en julio de 1817 y, por este servicio, fue recompensado con 1000 ducados el citado subteniente.

Nació en Écija el 17 de Agosto de 1754 y se bautizó en la Parroquia de Santiago el día 25 del mismo mes y año (Libro 51, folio 103).

Como vemos por la fecha de nacimiento, este bandolero no era nada de “niño”. Cuanto entró a formar parte de la Partida tenía 62 años y cuando murió 63.

JUAN JOSÉ GUTIÉRREZ (El Cojo)

Fue capturado en julio de 1817 por el subteniente D. José Moure y ejecutado en Sevilla el día 7 de febrero de 1818.

Está enterrado en el Patio de los Naranjos.

Formó parte de la cuadrilla principal de los Siete Niños de Écija desde 1816 hasta su captura.

Nació en Écija el día 1 de diciembre de 1789 y se bautizó en la Parroquia de Santa Cruz, el día 2 del mismo mes y año. Sus padres fueron: Pedro Gutiérrez y Juana Salgado (Libro 63, folio 325 v).

Vivió en la Calle Zamoranos y Cruz Verde.

EL CANDILES

Este bandolero formó parte de la pandilla principal de los Niños de Écija desde el 25 de julio de 1817 hasta el 18 de mayo de 1818, fecha de la muerte de Ojitos. Durante este periodo la pandilla estuvo formada por tan sólo cuatro bandoleros: Pablo Aroca (Ojitos), Diego Meléndez, Francisco Narejo (Becerra) y el Candiles. Durante estos diez meses actuaron en Sierra Morena, acorralados por las tropas al mando del Coronel Vergara. Después de dar muerte a Pablo Aroca (Ojitos), aparece muerto el Candiles, posiblemente alcanzado por alguna bala de los cazadores del Regimiento de Numancia.

Antes del 25 de julio formó parte de las cuadrillas que actuaban paralelamente a la principal.
No hemos podido encontrar más datos de este bandolero.

SEBASTIÁN MARTIN (alias El Hornerillo)

En el legajo 591 del archivo Municipal de Écija, en el expediente “Sobre persecución de una cuadrilla de ladrones”, reza que el 28 de julio de 1809 se presenta al Ayuntamiento Sebastián Martín hijo de Juan y de Ana Jiménez, natural de esta ciudad, su estatura de 5 pies y dos pulgadas, pelo y cejas negro, ojos del mismo color, nariz regular, color moreno, que fue sentenciado por los jueces de la Real Audiencia de Sevilla a cuatro años de presidio; los dos precisos y los otros dos a voluntad de otro tribunal, en 10 de diciembre de 1807; y que le habían sido indultado los dos últimos y que constaba en su licencia dada en Málaga a 22 de junio de 1809 por Rafael Trujillo, Brigadier de los Reales Ejércitos.

El año 1812 fue llevado a Cádiz por sospechoso y devuelto a Écija para que fuera vigilado. En el año 1816 fue nuevamente sumariado por la Comisión Militar, la que dictó la sentencia siguiente: “ Visto el proceso formado a Sebastián Martín (a) el Hornerillo en Consejo de Guerra celebrado este día presidido por su Jefe el Coronel de Infantería Barón de Fuentes Quintos, habiendo asistido los señores vocales que abajo firman y el asesor Ldo. Don Alonso Aurioles; oída la censura fiscal y el alegato del oficial defensor, todo bien examinado ha acordado el Consejo, sea puesto en libertad Sebastián Martín, quedando la causa abierta para que se vigile, sobre su conducta, y si diere motivo de ello, se le continúe de nuevo con arreglo a la ley 6ª, libro 12, título 14, Sevilla 5 de octubre de 1816.= El Barón de Fuentes de Quintos.= Ignacio Maria Aguilar.= Antonio Marfil y Mérida.= José María Souet.= Diego Estrada.= Raimundo de Orbe.= José Fernández.”

Aprobada la sentencia por Decreto del Capitán General, fecha 14 del mismo mes, el día 22 se presentó Sebastián Martín al Sr. Corregidor D. Juan Ruano, el cual dispuso que los tres tenientes Alguaciles Mayores vigilasen su conducta.

Poco tiempo después, Sebastián Martín se echa al campo y se une a una de las cuadrillas que, paralelamente, actuaba a la de los Siete Niños de Écija y que, con el mismo nombre, se presentaban. Nunca llegó a formar parte de la cuadrilla principal, pero sí colaboró con ella, como lo prueba su detención en las cercanías de Santaella el mismo día de la muerte del Portugués que, según la partida de defunción y que aportó como documento al final del libro, fue el día 24 de junio de 1817 y no el 25 como se dice en el Cabildo de 2 de julio de 1818 del Ayuntamiento de Écija; el día 25 debió se la detención de los restantes bandoleros que dice el Cabildo.

Según referencia en el Cabildo de 15 de noviembre de 1818 del Ayuntamiento de Écija, Sebastián Martín sufrió pena ordinaria de muerte a fines del años 1817, teniendo el Ayuntamiento que abonar la cantidad de 2572 reales, que tuvo de costo la ejecución, a la Sala del Crimen de la Real Audiencia; por lo tanto esta ejecución tuvo lugar en Sevilla.

Vivía en la calle del Pozo, según consta en los Censos de finales del siglo XVIII y principio del XIX.

DIEGO GARCIA (El Hornero)

Natural de Écija, hijo de Diego García y Antonio Martín. Nació el día 14 de enero de 1791 y se bautizó en la Parroquia de San Gil el día 16 del mismo mes y año (libro 18, folio 235 vuelto).

Fue ejecutado en Écija el día 27 de agosto de 1817, según reza en la Parroquia de Santa Cruz (Libro 312, folio 109).

Actuaba con las partidas de los Niños de Écija desde 1812 hasta su captura en el año 1817. Nunca formó parte de la partida principal.

Vivió en la calle Tres Cruces.

ANTONIO CARILLENA

Este bandolero fue ajusticiado en Écija y enterrado el día 27 de agosto de 1817, según el Libro 312, folio 109 de la Parroquia de Santa Cruz. Sus padres eran Francisco de Carillena e Isabel de Torres.

Nació en la Carlota el día 19 de octubre de 1792, y se bautizó el día 28 del mismo mes y año, según el libro 3º folio 97 vuelto del archivo Parroquial de la Carlota. En su partida de bautismo se lee Carillana y no Carillena como en la partida de defunción.

Este bandolero nunca perteneció a la partida principal, pero sí a las auxiliares o paralelas que también se hacían llamar Los Niños de Écija.

RAFAEL MALECHO

En el libro 312, folio 59 vuelto de fallecimientos de la Parroquia de Santa Cruz reza el entierro de misericordia de este bandolero, muerto por los Migueletes el día 10 del mes de julio de 1815.

Actuó en las cuadrillas de los Niños de Écija desde 1812 hasta su captura y muerte el año 1815.

No he podido encontrar mas datos de este bandolero; posiblemente fuera natural de Écija.

FELIPE ROMERO MOLERO

Hijo de Francisco y Maria Molero. Nació el día 13 de febrero de 1776 y se bautizó el mismo día en la Parroquia de Santa Cruz el mismo día (Libro 62, folio 8).

Sufrió pena de muerte en Sevilla el día 20 de noviembre de 1815 y está enterrado en el Patio de los Naranjos.

Perteneció a las cuadrillas de Niños de Écija desde 1812 a 1815.

Vivió en la calle Horno de las Losas y Rosales.

JUAN GOMEZ

Natural de Écija, hijo de Juan Gómez y Leonor Soldán que vivía en la Barrera del Puente.

Sufrió garrote vil en Écija el día 27 de agosto de 1817 (Libro 312, folio 108 vuelto de la Parroquia de Santa Cruz).

Se casó con Josefa Pérez en la Parroquia de Santa Cruz el día 15 de noviembre de 1813 (Libro 1813, folio 284).

Nació el día 30 de junio de 1785 y se bautizó en la Parroquia de San Gil el domingo día 3 de julio del mismo año (Libro 18, folio 144 vuelto).

JUAN VILCHEZ

Nació en Écija el día 30 de abril de 1775, y se bautizó el mismo día en la Parroquia de Santa Cruz (Libro 61, folio 354). Se casó en la misma Parroquia el día 15 de enero de 1798 con María Mauro (Libro 247, folio 217 vuelto). Sus padres fueron Antonio Vílchez y Catalina García. Vivía en calle Pilar de San Agustín.

Formo parte de las cuadrillas de Niños de Écija y posiblemente muriera en uno de los encuentros con los escopeteros o Partida de los Guerras.

JOSÉ GUERRA

Natural de Écija y casado con la ecijana Florentina Fernández, según el legajo 163 del Archivo de la Iglesia de la Santa Caridad de Sevilla.

Nació el 31 de octubre de 1791 y se bautizó en San Juan el día 1 de noviembre de 1791 (Libro del año 1791, de bautismo, folio 68 vuelto). Vivía en el Arco de Sevilla.

Sus padres fueron Agustín Escalera y Francisca Cardoso.

En el legajo 163 donde se refleja su ejecución, existe una cuartilla escrita por él, donde dice que paga sus deudas a todo al que le debía algún dinero.

Ejecutado en Sevilla el día 15 de septiembre de 1817 legajo 163 (Iglesia de la Santa Caridad de Sevilla), y enterrado en el Patio de los Naranjos.

Formó parte de las cuadrillas de los Niños de Écija desde 1812 hasta su captura por la Partida de los Guerras entre Osuna y Écija.

Estuvo preso junto a José Piña en la Cárcel de Écija, según el legajo 591 del Archivo Municipal del Ayuntamiento.

FRANCISCO MUÑOZ

Nació en Écija y se casó en la parroquia de Santa Cruz con Maria Márquez el día 29 de agosto de 1814 (Libro 249, folio 306v.) Sus padres Antonio Muñoz, Francisca Espinosa según el Libro 312, folio 82 de la Parroquia de Santa Cruz, donde reza su ajusticiamiento el día 13 de julio de 1816. Vivía en calle Juan Alonso.

Perteneció a las cuadrillas de Niños de Écija que paralelamente actuaban con la principal de los “Siete Niños de Écija”.

Nació el día 11 de abril de 1791 y se bautizó en la Parroquia de San Gil el día 12 del mismo mes y año (Libro 18, folio 242 vuelto).

Don José Santos se equivoca en la fecha de ejecución que dá en su libro “Los Bandoleros”

JOSÉ PIÑA

D. Manuel Ostos y Ostos dá a este bandolero como natural y vecino de Lucena. Otros autores copian de él y dicen igual. Es lógico que Ostos y Ostos, en su afán de demostrar que tan solo era de Écija el Hornerillo, le endosara éste a la ciudad de Lucena.

José Piña nace en Écija el día 11 de octubre de 1791 y se bautiza en la Parroquia de Santa Maria el 1 de noviembre de 1791 ¨(Libro del año 1791, folio 141 vuelto). Sus padres fueron Juan Piña y Josefa Delgado.

Fue capturado en Écija en la noche del 23 de febrero de 1814 en la calle Merinos, esquina de la de Dos Pozos, donde vivía según el legajo nº 591 del archivo Municipal de Écija.

Fue sorprendido por el Alcalde primero accidental D. Bernardo de Heredia, que iba de ronda con D. Felipe Ortega y varios soldados. Se resistió a su detención y dio un tiro a D. Bernardo de Heredia atravesándole la capa; esto sucedía el dia 22, y al día siguiente 23 fue sorprendido en el mismo lugar y detenido por las fuerzas del orden. Llevado a Sevilla, sufrió pena de muerte.

Nunca llegó a actuar con la pandilla principal.

No sé donde D. José Santos ha podido encontrar el dato de su ejecución que dice fue en Sevilla el 14 de febrero de 1814, cuando fue preso en Écija el día 23 de febrero de ese año. Igual le sucede con la ejecución de Juan Romero Peña que dice fue el 24 de febrero de 1815 cuando, en realidad, según el legajo 158 del archivo de la Iglesia de Santa Caridad de Sevilla, fue el día 16 de febrero de 1816.

Vivió en calle Rosales y Merinos.

JUAN ROMERO PEÑA

Nació y se bautizó el mismo día 1 de diciembre de 1773. Sus padres fueron Andrés Romero y Catalina de Peña. Se bautizó en la Parroquia de Santa Cruz (Libro 61, folio 279).

Sufrió pena de muerta en Sevilla el 16 de febrero de 1816 y está enterrado en el Patio de los Naranjos de dicha ciudad, legajo 158, Iglesia de la Santa Caridad de Sevilla.

Perteneció a las cuadrillas de los Niños de Écija desde 1812 hasta 1815.

Como con José Piña, el dato de D. José Santos en su libro “Los Bandoleros” está equivocado, ya que la fecha de ejecución no fue el 24 de febrero de 1815.

Vivió en las calles Cruz Verde y Caleros.

JUAN Y FRANCISCO ALVAREZ (Los Pandidos)

Juan, nace en Écija el 15 de agosto de 1784 y se bautiza en la Parroquia de Santa Cruz el día 11 de junio del mismo año (Libro 62, folio 231).

Francisco, nace el 15 de agosto de 1784 y se bautiza en la Parroquia de Santa Cruz el día 20 de septiembre del mismo año (Libro 63, folio 78 vuelto).

Sus padres fueron: Cristóbal Álvarez y Juana Pérez. El 19 de enero del año 1813, según parte de D. Francisco Campos Casillas, Cabo de la Partida de los Escopeteros, habían robado varias ovejas a D. Juan Bueno en el Cortijo de la Palmosa, los hermanos Juan y Francisco Álvarez (a) Los Pandidos, vecinos de Écija en las calles Rosales y Tres-Cruces, los cuales, parece ser que al ser descubiertos, se unieron a las cuadrillas de los “Ladrones de Écija”.

JOSÉ ALONSO ROJO (El Rojo)

Este bandolero perteneció a una de las cuadrillas que actuaban paralela a la principal, “Los Siete Niños de Écija”. Fue capturado cerca de Aguilar (Córdoba) por el Teniente de Escopeteros de Andalucía D. José Rodríguez. Llevado a Sevilla fue condenado a muerte y ahorcado el día 27 de septiembre de 1817. Desmembrado, sus restos fueron expuestos en el camino de San Lázaro de Sevilla. La cabeza y brazos fueron enterrados junto con los resto de el Fraile en la Iglesia de San Pedro de Sevilla, según el escritor Manuel Chaves. Nosotros hemos investigado el archivo de la Iglesia de San Pedro de Sevilla y no hemos encontrado nada al respecto.

Nunca llegó a formar parte de la cuadrilla principal.

EL GRANADINO

Antonio Santos (a) el Granadino nació en Écija el 11 de julio de 1775 y se bautizó en la Parroquia de Santa Cruz el día 16 del mismo mes y año. Sus padres fueron Antonio de los Santos y María Rodríguez (Libro 61, folio 362).

Fue capturado en el mes de julio de 1817 por las tropas del Coronel Vergara por las inmediaciones de Aguilar (Córdoba) y al igual que otros compañeros debió ser ejecutado a finales del mismo año o principio de 1818, ya que en el legajo 591 del archivo Municipal de Écija, en el expediente sobre la persecución de “una cuadrilla de ladrones”, en la página 50 hay una relación que hace el subalterno del juzgado, Don Serafín Campos donde aparece muerto el citado bandolero. Esta relación está fechada en junio del año 1819.

El Granadino nunca perteneció a la cuadrilla principal de “Los Siete Niños de Écija” pero sí actuó en las paralelas, de donde se nutría la principal.

ANTONIO QUIROS (El Curita)

Este bandolero era natural de Estepa, primo de Francisco, Pedro y José Quirós que formaron parte de la “Partida de los Guerras”, que fueron guerrilleros contra los franceses y , mas tarde, volvieron a formar la partida para perseguir a los “Ladrones de Écija”. El Curita, sin ser miembro de la Partida de los Guerras, actuó a su lado hasta que los franceses abandonaron Andalucía; después cuando el Ayuntamiento de Osuna, con autorización gubernativa, reorganizó la Partida de los Guerras, éste no es incluido en ella y, posiblemente, por despecho, se echa al campo y se pone al lado de los ladrones ecijanos. Fue capturado por los escopeteros de Andalucía y ejecutado el día 20 de noviembre de 1815 según D. José Santos en su libro “Los Bandoleros” y, según Ostos y Ostos, fue capturado en julio del año 1817.

Nunca llegó a formar parte de la partida principal.

Nosotros, hemos investigado los archivos Parroquiales de San Sebastián y Santa Maria de la Asunción de Estepa y no hemos encontrado la partida de defunción del Curita; posiblemente, este bandolero, al igual que todos los apresados en las cercanías de Aguilar el día 25 de julio de 1817, fue ajusticiado en Sevilla, descuartizado y sus miembros y cabeza expuestos en los caminos para escarmiento de malhechores.

Muchos afirman que José Ulloa "El Tragabuches" a quien dedicamos una entrada, formó parte de la partida de los siete niños de Écija siendo según parece bastante cruel nunca se supo con certeza cómo acabó sus días.

Bibliografía Libro La Verdadera Historia de los Siete Niños de Écija.
D. Vicente Durán Recio.


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miércoles, 15 de enero de 2014

Viajero romántico William Jacob

Un inglés en la Andalucía del general Castaños
Llegada a Cádiz en 1809:
Primer encuentro con el olor a ajo y aceite:


«Tras haber pasado por los registros y haber logrado resignarme en parte con los nauseabundos olores del aceite y el ajo, quedé gratamente sorprendido por la extraordinaria escena a mi alrededor; casi pude imaginarme que había caído de repente desde las nubes en medio de una amplia mascarada. La variedad de vestidos y personajes, la muchedumbre, la altura y la limpia apariencia externa de las casas con los visillos corridos de un lado hacia otro, y los estrechísimos extremos de sus calles la hacía parecer aún más bella, con sus balcones de sobresalientes rejas pintadas o doradas. Todo me produjo unas emociones que nunca antes experimenté»


«Las mejores casas tienen suelo de ladrillo y escalera de piedra o mármol. Como las ventanas generalmente miran hacia el patio, son privadas y están retiradas; y bajo la casa hay un aljibe que en las estaciones de lluvias se llena con agua. Cada hogar es como un castillo, separado y capaz de mantener una defensa militar»

«Las calles de esta ciudad están bien pavimentadas, lo que en cierta medida posiblemente responda al hecho de que apenas hay carruajes que puedan destruir el pavimento. Los coches no se utilizan y la mayoría de las calles son demasiado estrechas para admitirlos».

Seis meses en 57 cartas

Willian Jacob, político y comerciante, vino a Andalucía en plena Guerra de la Independencia. Peor aún, vino cuando las cosas marchaban francamente mal en esa guerra en la que su país, Inglaterra sería nuestro principal aliado. Jacob visita una Andalucía que está siendo conquistada por los ejércitos de Napoleón y que odia fervientemente a los franceses a la vez que confía en el poderío británico para deshacerse de ellos.

Jacob escribe a su familia largas misivas en las que les relata con todos los pormenores lo que ve, lo que siente y lo que piensa sobre los españoles. Estas cartas son, a su vuelta a Inglaterra, revisadas y pulidas para su publicación. Pese a ello conservan, en la traducción y edición de Rocío Plaza Orellana, la frescura de lo inmediato, la versatilidad de la mudanza de los sentimientos y el paulatino acercamiento del autor a los andaluces, a los que poco a poco va entendiendo en sus virtudes y sus defectos. De hecho, cuando publica sus cartas, ya de vuelta en Londres, William Jacob las acompaña de un prólogo absolutamente comprometido y solidario con los españoles y sus intereses en el conflicto armado. Y ello pese a que cuando este viajero abandonó Andalucía todo hacía pensar en el fracaso español ante el ejército de Napoleón.


De todas formas, Jacob, aún cuando habla de la guerra y recoge las preocupaciones políticas de su época, dedica, si cabe, más lugar en sus cartas a las gentes de Andalucía. Tal como dice en su introducción Plaza Orellana, Jacob aporta una visión diferente: «Los labriegos, muleros, soldados españoles y británicos, oficiales de ambos cuerpos, mujeres y niños de todos los rincones de Andalucía aparecen retratados en primer plano».

Esperamos que os haya gustado y os animamos a que comentéis y compartáis si os apetece. Hasta pronto!

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jueves, 2 de enero de 2014

Tipos de bandoleros

Nos ha parecido que podría ser interesante mostraros esta clasificación de bandoleros extraída del trabajo realizado por D. Andrés Tenor Chamizo y Doña Mª Carmen Roldán Borrego y publicado en el libro de las Actas de las IX Jornadas sobre el bandolerismo en Andalucía, con el título de “El bandolerismo en Andalucía a la luz de ocho jornadas de estudios monográficos”.

   El bandolerismo, a lo largo de la historia, ha adoptado en Andalucía diferentes formas, las cuales analizaremos profusamente en cuanto a los modelos del siglo XIX, si bien nos retrotraeremos a los siglos anteriores para indicar los inicios del bandolerismo decimonónico.

• Bandolerismo de matiz religioso. 
Los moriscos expulsados de España se dedicaron desde el norte de África a la piratería en el mar Mediterráneo y al bandolerismo terrestre, adentrándose por las provincias de Málaga y Granada, fundamentalmente, asaltando cortijos, robando ganado y cosechas y, sobre todo, cogiendo prisioneros que eran llevados a las plazas del norte de África para, después, pedir por ellos un fuerte rescate. Los cristianos, ante tales hechos, se vieron obligados a tener una organización defensiva que iba desde las construcciones de torres vigías hasta la formación de patrullas de vigilancia en las costas, pasando por las llamadas de rebato con toques de campanas para avisar a los pobladores. Sin embargo, algunos historiadores como Díaz Torrejón, opinan que estas acciones las realizaban en beneficio propio y, por tanto, hay que verlas al margen de las creencias políticas y religiosas.

• El contrabando y el cuatrerismo. 
Son unas formas primarias del bandolerismo, que, aunque empiezan siendo diferentes del mismo, solían terminar en él. El contrabando consiste en el comercio de géneros prohibidos por las leyes a productores y mercaderes particulares. Es una acción de introducir fraudulentamente dichos géneros o exportarlos estando prohibidos. El contrabandista es el que se dedica a la defraudación de las rentas de aduanas, el que practica el contrabando. El contrabando ha sido un oficio casi tan viejo como los Estados, pero entre las épocas de su máximo desarrollo podemos destacar el último cuarto del siglo XVIII. La mercancía ilícita, según Arturo Rodríguez, entraba en Andalucía procedente de América, Islas Británicas, Centro Europa y Portugal, a través de tres principales vías: Gibraltar, la costa Mediterránea y la raya de Portugal. Los contrabandistas actuaban normalmente burlando la vigilancia aduanera o sobornando a funcionarios y, mediante pequeños barcos procedentes de Gibraltar u otros puertos extranjeros, introducían las mercancías en las playas andaluzas (Estepona, Marbella, etc..). Desde ellas, con unas recuas de mulos las colocaban en el interior. Entre los contrabandistas mas importantes destacamos sobre todos ellos a Bartolomé Gutiérrez, Juan de Arévalo (Osuna), Francisco Correa, Agustín Florencio (Jerez), Francisco Esteban (Lucena), Curro López (Jerez), Juan García Nebrón (Cañete la Real), y sobre todos, a Diego Corrientes, el único bandolero, según Santos Torres, al que se le aplicó la pena de muerte sin haber cometido ningún delito de sangre ni haberse alzado en armas contra la justicia.
• Bandolero-Guerrillero. 
Díaz Torrejón nos ha dejado innumerables textos en los que demuestra que guerrilla y delincuencia fueron de la mano en toda la Guerra de la Independencia; que durante la misma no hubo un paréntesis en el bandolerismo, sino que, muy al contrario, el guerrillero adoptó la personalidad del bandido y viceversa; que la miseria derivada de la guerra empujaba a muchas personas a buscar en los caminos el modo de subsistir o el de encontrar una vida más fácil. Entre los guerrilleros-bandoleros destacamos nombres como Pedro Peña “El Sotana” que actúo por el término de Lucena; Juan Campo y Pedro Alcalde, que lo hicieron por los de Benamejí y Encinas Reales; la partida de “Los Guerras” en el Marquesado de Estepa, etc.

• Salteador de caminos y diligencias. 
Este tipo de bandolero actúo en cuadrillas de cuatro, seis u ocho hombres, fundamentalmente en el primer tercio del siglo XIX. Subidos a caballo, hicieron del asalto a las diligencias y el robo en descampado el centro de su actividad. Es el bandolerismo descrito por los viajeros románticos, los cuales, huyendo del mundo desarrollado y civilizado del que proceden, quieren analizar el mundo tradicional, agrícola y pintoresco en que Andalucía pervive. 



• Bandolerismo de chantaje y anónimos.
Con la creación de la Guardia Civil, la actividad de los bandoleros sufrió un duro golpe. Las nuevas fuerzas de orden público les podían coger en el menor descuido. Así, en la segunda mitad del siglo XIX la mayoría de los bandoleros varió sus métodos de actuación. En muchos casos, el bandolero, con su reconocida arrogancia, era capaz de presentarse ante su víctima y pedirle dinero bajo amenazas de muerte. Así solía actuar la “Cuadrilla de Montellano” o “Pernales” quien, por ejemplo, en 1907 fue a visitar a los poetas Villalón e Hinojosa, ricos propietarios, en sendas fincas de la Rana – Morón y Alameda, a los que amenazó de muerte si no les proporcionaban cierta cantidad de dinero. Pero como el éxito no estaba garantizado, el paso siguiente fue el secuestro de la persona extorsionada o de alguno de sus familiares a cambio de importantes cantidades de dinero. Secuestros famosos fueron el del niño Crispín, en el que actuó de padrino “ El Niño de Benamejí” y de mediador Luis Artacho, o el secuestro de Orellana por varios bandoleros (“Malaspatas, “Cuco”, etc..) vestidos de Guardias Civiles al frente de “Garibaldino”. Entre las leyes más importantes que salieron del Parlamento español para luchar contra esta modalidad, estuvo la llamada “ley de secuestros” de 1877, que, según Gavira Mateos, se aplicaría no sólo en la provincia que padeciera el secuestro, sino también en las limítrofes, castigándose a los secuestradores con penas que irían desde cadena perpetua a muerte; se constituiría un Consejo de Guerra en cada una de las provincias afectadas y se recompensaría en metálico a las personas o corporaciones que ayudarán de los reos. Una tercera modalidad de este tipo de actos era el de los anónimos o esquelas en las que se solicitaba una determinada cantidad de dinero, a colocar en tal o cual sitio bajo las mayores y peores amenazas si se incumplía lo pedido.

• Bandolerismo político en la segunda mitad del siglo XIX. 
No se puede decir que muchos bandoleros no actuaran bajo determinados prismas políticos en la primera mitad del siglo XIX. Los guerrilleros en la Guerra de la Independencia, los que apoyaban en mayor o menos medida los movimientos liberales como “El Tempranillo” en la intentona de Manzanares, o los carlistas que trataban de aupar al trono al pretendiente D. Carlos, todos ellos lo hicieron con una inspiración política. M. Bernal considera a estos tipos de bandoleros como instrumentos al servicio de las fuerzas políticas contrarrevolucionarias, entre cuyos cometidos estaría al servicio de guardaespaldas a caciques y terratenientes, actuando como fuerza intimidatorio contra las reivindicaciones obreras organizadas e, incluso, como agentes electorales. Antonio Merino apuesta por esta visión y acude a numerosos ejemplos, tanto de la vida real como de la ficción literaria, para demostrar la relación del bandolero con los caciques en el Valle de los Pedroches, hasta el punto de constituir uno de los instrumentos principales que utilizaba la oligarquía andaluza para mantenerse en el poder. Juan Pérez Cubillo también se apoya en la literatura, y en su visión barojiana del fenómeno analiza las cuestiones sociales y políticas en algunas de sus obras. Juan Carlos Torres sitúa hacia la mitad del siglo XIX un bandolero en Sierra Morena que va abandonando, cada vez más, el robo a viajeros y haciendas y se conecta con objetivos político-militares. Afirma que las primeras gavillas en esta modalidad son restos de partidas carlistas.

Fuente: http://tierrasbandoleras.wordpress.com/2011/03/29/tipos-de-bandoleros/

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Sobre el museo

-Origen del bandolerismo. Segunda parte
-Tipos de bandoleros
-Guerrillero Andalusí Omar Ben Hafsún
-José Ulloa Navarro "El Tragabuches"
-Joaquín Camargo Gómez "El Vivillo"
-Diego Corrientes Mateos
-Francisco Ríos González "El Pernales"
-Juan José Mingolla Gallardo "Pasos Largos"
-Juan Caballero "El Lero"
-José María Hinojosa "El Tempranillo"

-El Barquero de Cantillana

-Jaime Alfonso "El Barbudo"

-Juan Sala Ferrer "Serrallonga"
-Letrilla popular a José María "El Trempranillo"

-Perot Rocaguinarda el bandolero catalán que aparece en el Quijote

Viajeros románticos

-Los Viajeros Románticos en Ronda
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Andanzas de algunos Viajeros Románticos
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William Jacob
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