Mostrando entradas con la etiqueta Sevilla. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Sevilla. Mostrar todas las entradas

lunes, 14 de diciembre de 2015

Antonio Vargas Mármol, “El Varguitas”


      Antonio Vargas Mármol, apodado “El Varguitas” fue un bandolero que actuó en la mitad del siglo XIX entre la provincia de Málaga, Córdoba y Sevilla. Con su cuadrilla se dedicaba principalmente al rapto de agricultores o ganaderos de alto nivel económico.

“El Varguitas” había sido condenado a muerte por asesinato y robo, una familia influyente consiguió que le conmutaran la pena, y el bandolero aprovechó para huir del penal en que se encontraba.

En julio de 1866 el rapto de un vecino de Ronda que quedó arruinado tras pagar el rescate fue el detonante para que la prensa empezara a hablar de él y la Guardia Civil pusiera todo el empeño en su captura.

A pesar de que hubo muchos otros bandoleros que utilizaron su nombre para realizar sus robos y raptos, algunos si quedaron demostrados que los realizó personalmente o con ayuda de las dos cuadrillas de cinco o seis hombres que capitaneaba.

El 14 de Agosto dos tenientes de la Guardia Civil , uno de Estepa y otro de Montilla, detienen a seis hombres de Estepa acusados de pertenecerá la cuadrilla de “El Varguitas”, la detención se produce cuando estos hombres fueron delatados por un presidiario, pillándoseles infragantis en el momento de recibir el rescate de un secuestrado vecino de Puente Genil. Piensan que esta misma cuadrilla tuvo que ver con el rapto de un niño.

Días más tarde, en Agosto de 1866, “El Varguitas” es abatido por la Guardia Civil, y su cuerpo expuesto en la localidad de Morón para ejemplo de lo que le ocurre a los que como él, deciden dedicarse al rapto y robo.

LA PRENSA DE LA ÉPOCA.

Diario “La Época”, 12 de julio de 1866: Es rescatado un vecino de Ronda que había sido secuestrado y herido de bala por “El Varguillas”





“La Esperanza”, 23 de julio de 1866. El sacerdote de Paradas es secuestrado:

Suponemos que la Guardia civil, que tendrá ya conocimiento de estos hechos, no tardará en dar cuenta de los autores de semejantes hazañas.”“Según nos escriben de Sevilla, la cuadrilla de facinerosos que capitanea el feroz Varguitas trae consternados á los habitantes de Morón y demás pueblos inmediatos. Ya dimos cuenta el otro día del secuestro del rico propietario D. Cristóbal Rodríguez, á quien dejaron casi muerto después que les hubo entregado 4,000 duros. Hoy nos hablan de otro atentado: el señor cura de Paradas ha sido también secuestrado cuando se dirigía á una de las posesiones de su jurisdicción en cumplimiento de su sagrado ministerio, y se exige una fuerte cantidad por rescate.

“La España”, 23 de agosto de 1866. “El Varguitas” es abatido por la Guardia Civil.

“Las correspondencias de Sevilla nos comunican interesantes pormenores de la captura y muerte del famoso bandido Varguitas.

Perseguido activamente y en todas direcciones por la Guardia civil, supo esta que el citado Vargas se encontraba oculto en una choza, entre el término de Morón y Villanueva de San Juan, provincia de Sevilla, á cuyo punto se dirigieron los guardias en la madrugada del domingo próximo pasado; y cerciorados de que efectivamente estaba oculto en aquel lugar, cercaron al momento la choza y le cerraron el paso para la huida.

Sorprendido el bandido, rompió el fuego desde su escondite en todas direcciones con mucha vivacidad, al cual contestó la Guardia, durando el tiroteo por espacio de algunos minutos, hasta que una bala le hirió gravemente, según se podía deducir de los quejidos que exhalaba dentro de la choza donde se había hecho fuerte.

La Guardia civil estrechó el cerco, y ya iba á penetrar dentro del albergue del bandido, cuando se incendió de improviso la hojarasca y bayunco de que estaba formado, lo que obligó al Vargas a tratar de forzar una salida, a cuyo tiempo recibió casi á quema ropa una descarga que lo dejó sin vida instantáneamente. El cadáver fué conducido a Morón, y expuesto en la plaza pública para saludable escarmiento los hombres que viven en guerra con la sociedad.”

“Recopilación de reales órdenes y circulares de interés general para la Guardia Civil”, 1866, página 461:

“(…) aprobada por Real orden separada de esta fecha la propuesta de recompensas formada por V. E. en favor de los individuos del Cuerpo de su cargo que capturaron y dieron muerte al bandido Antonio Mármol (a) Varguitas, se ha significado al Ministerio de la Gobernación, que respecto á las recomendaciones que se hagan por los Gobernadores Civiles en favor de individuos de la Guardia Civil, corresponde sean pasadas á este Ministerio para los fines consiguientes”

“La época”, 26 de febrero de 1867. “El Mejí” es abatido por la Guardia Civil:

“Escriben de Ronda que ha muerto en una refriega, sostenida con la Guardia civil, el amigo y compañero del bandido Vargas, conocido en aquella serranía por Mejí.”


Para más información pueden ponerse en contacto con nosotros.
Calle Armiñan 65, Ronda (Málaga)
Teléfono: 952877785
Tienda On-line: www.museobandolero.es
También podéis seguirnos en:

lunes, 7 de julio de 2014

El Barquero de Cantillana

Francisco Antonio Jiménez Ledesma, “El Barquero de Cantillana” (1820 – 1849)

Serie de televisión curro Jiménez
    “El Barquero de Cantillana” no es nada más que el apodo como se conoció al bandolero nacido en Cantillana; un pequeño pueblo de Sevilla a orillas del Guadalquivir; llamado casi con total seguridad Francisco Antonio Jiménez Ledesma. Curro; como le conocían en el pueblo; vivía con sus padres en su humilde hogar de la campiña sevillana ayudando a su enfermo padre en su trabajo de barquero; de ahí su apodo; destacando pronto por su arrojo y valentía a la edad de 15 años, cuando a riesgo de su vida salvó a unos niños de un incendio en su pueblo natal.
Su padre morirá pronto y perderá el arrendamiento de la barca a causa de una injusta sentencia del ayuntamiento; al cual se enfrentará para toda su vida; y pronto también nacerá el amor; casualmente encarnado en María, la hija del Teniente Alcalde prometida al primogénito del Alcalde. Al poco serán sorprendidos y acometido una noche en el callejón donde se veía con su amada, sufriendo una cruel paliza que le deja casi muerto. Cuando se repone va en busca de justicia, marca al alcalde en la cara con su navaja y mata a su hijo Enrique y sus dos primos; quienes le infringieron la brutal paliza. Tras todo lo acaecido no tiene más remedió que huir y convertirse en el que bien pudiera ser el Curro Jiménez que todos conocemos.
La vida del Curro Jiménez “El Barquero de Cantillana”, transcurre desde aquí plagada de leyendas, robos, desafíos, amores y actos de justicia popular a favor del pueblo llano, que le granjean una merecida fama. Destaca el asesinato de una de sus amantes llamada Amparo; con la que en su tiempo quiso contraer matrimonio; lo que provocará en Curro una sed si cabe mayor de justicia y venganza cuando su nombre y persona ya es perseguida por toda Andalucía por parte de los migueletes mandados por el Corregidor de Sevilla.
Tras todos los avatares propios de una figura como la del Barquero de Cantillana, un día 2 de noviembre de 1849 en Cazalla de la Sierra, un grupo de guardias al mando del teniente Francisco Castillo y del sargento Francisco Lasso se topó en plena sierra con Curro “El Barquero”, y tras una corta refriega, el bandolero cayó muerto entre los peñascos de la sierra. Así acabaron las aventuras, desventuras, amores, venganzas y actos de justicia de Curro Jiménez Ledesma, “El Barquero de Cantillana”.

Esperamos que os haya gustado y os animamos a que comentéis y compartáis si os apetece. Hasta pronto!

Para más información pueden ponerse en contacto con nosotros.
Calle Armiñan 65, Ronda (Málaga)
Teléfono: 952877785
Web: www.museobandolero.com
Tienda On-line: www.museobandolero.es
E-mail: museo@museobandolero.com
Facebook
Youtube
Google+









sábado, 1 de febrero de 2014

Diego Corrientes Mateos

Diego Corriente Mateos

“El Bandido Generoso”. (1757-1781) Diego Corriente es sin duda el primer y quizás más expresivo ejemplo de bandido generoso. Nació en Utrera el 20 de agosto de 1757, siendo bautizado en la Iglesia del Señor Santiago de dicha localidad el día 28 con el nombre de Diego Francisco Bernardo.

Su corta vida aparece repleta de romances, leyendas, relatos novelados y anécdotas que hacen de su vida el prototipo de bandolero romántico y bondadoso. Fue un hombre ligado a la clase de los jornaleros del campo andaluz perseguidos por la justicia a causa de diversas inquietudes e insatisfacciones que le convirtieron en ladrón y capitán de bandidos de una rara osadía y astucia que combinaba con un gran espíritu, viveza y robustez admirables usada para favorecer a los pobres.



Comenzó sus andanzas allá por el año 1778, centrando su actividad en las provincias de Sevilla y Badajoz. Se dedicó preferentemente al robo de caballos y yeguas para, más tarde, venderlos en Portugal. Se dice que ideó un particular sistema de sustracción, trasladando y cambiando los caballos de un cortijo a otro. De esta manera aceleraba la huida y agotaba las monturas de sus perseguidores, ya que evitaba el tiempo obligado de descanso de los animales. Lógicamente los sementales que finalmente se apropiaba eran los de la última finca. Los equinos sustraídos eran trasladados a Portugal, a una dehesa que poseía. Allí esperaban hasta encontrar comprador. La clave de su éxito se mantuvo, básicamente, en la habilidad para burlar a sus perseguidores.


Muy popular fue su encarnizada enemistad con Don Francisco de Bruna, Regente de la ciudad de Sevilla, el cual le persiguió hasta su muerte. Entre las anécdotas de esta lucha destaca la ocasión en que en un puente cercano a Utrera se cruzaron ambos personajes, el bandido viendo que en un carruaje marchaba el Regente avanzó hacía él su bota cuyos cordones se hallaban desabrochados haciendo que éste se los abrochará. A raíz de dicha anécdota se publicó en Sevilla un Edicto ( reproducido aquí en el museo) que facultaba a cualquier persona para matar o prender a Diego Corriente ofreciendo indultos y recompensas. Ante tal oportunidad Diego Corriente entró disfrazado en Sevilla y se presentó en un alarde a la vez valiente y osado ante el propio Don Francisco de Bruna en su despacho entregándose a sí mismo y cobrando su recompensa, lo cual irritó sobre manera al Regente de Sevilla.




Diego fue perseguido encarnizadamente, siendo prendido en Cobillán (Badajoz) como consecuencia de un chivatazo, pero al poco tiempo fue dejado escapar por los guardias portugueses que lo retenían. Al fin es descubierto por una mujer en un cortijo de Olivenza (Portugal), a donde el Regente envió cien hombres a por él haciéndole preso.


Fue juzgado, arrastrado, ahorcado y descuartizado en Sevilla el 30 de marzo de 1781, siendo sus restos expuestos en los caminos y su cabeza encerrada en una jaula hasta ser definitivamente enterrado en la Iglesia de San Roque de dicha ciudad. Así acabaron las andazas de Diego Corriente, un bandido sin delito de sangre.

La vida del personaje también fue llevada al cine y a los tebeos.

Esperamos que os haya gustado y os animamos a que comentéis y compartáis si os apetece. Hasta pronto!

Para más información pueden ponerse en contacto con nosotros.
Calle Armiñan 65, Ronda (Málaga)
Teléfono: 952877785
Web: www.museobandolero.com
Tienda On-line: www.museobandolero.es
E-mail: museo@museobandolero.com
Facebook
Youtube
Google+








jueves, 19 de diciembre de 2013

Viajero romántico Evelyn Waugh


Evelyn Waugh, de 26 años, a partir del 
retrato de Henry Lamb en la 
colección de Lord Moyne.

Nació en octubre de 1903 en Hillfield Road,Hampstead, Londres.Novelista británico de la primera mitad delsiglo XX.
En 1910 comenzó sus estudios en el colegio de preparatoria Heath Mount, y en 1917 comenzó en el “Lancing College” en Sussex.
En 1928 contrajo matrimonio con Evelyn Gardener. A quien conoció un año antes. Y se divorció de ella en 1930.
Este mismo año se convirtió al Catolicismo.
En 1937 contrae matrimonio con Laura Herbert, con la cual tiene una hija, Teresa. En 1940 tuvo una segunda hija, la cual murió ese mismo año. Su tercera hija nacería en 1944, a la cual llaman Harriet. Su único hijo varón nace en 1950, al cual llaman Septimus.
Finalmente muere el 10 de abril de 1966, en Combe Florey en Somerset.

Sólo en el Paraíso

Fue un turista muy particular en la Sevilla de la Exposición Iberoamericana de 1929, que Waugh visita, enamorado de la ciudad, una de las pocas a la que quiso volver
«Ahora me parece impertinente escribir demasiado acerca de Sevilla. Desde luego, es una de las ciudades más maravillosas que jamás he visto, y sólo mi desconfianza generalizada hacia los superlativos me impide decir que es la más encantadora.
 Se me ocurren muchas que tienen elementos sugestivos, pero ninguna dotada de la misma amabilidad y refinamiento combinados con actividad y buen sentido. Parece evitar toda clase de vulgaridad, incluida la de la belleza profesional»

Un «ideal no conformista» en la Expo del 29



«...Hasta entonces no habían llegado turistas en cantidades apreciables y los sevillanos, tras dieciséis años de preparación, estaban hartos de la empresa, y en la desatención hacia ella había elementos de hostilidad. Consideraban que el precio de la entrada era demasiado alto y que al impedirles el uso de su parque favorito les habían estafado perversamente. No había ningún boicot organizado pero daba la casualidad de que ningún sevillano visitaba la exposición. Había un ferrocarril a tamaño reducido, con una minúscula locomotora que daba vueltas una y otra vez al recinto con los vagones vacíos; había un parque de atracciones en el que giraba una gran noria sin nadie en las góndolas; había montañas rusas y trenes panorámicos cuyos vagones vacíos descendían bruscamente y hacían virajes repentinos por unas pendientes pasmosas; había silenciosas galerías de tiro con montones de munición sin disparar y montones de botellas sin romper. Por la noche los jardines estaban brillantemente iluminados, los árboles cuajados de bombillas eléctricas en forma de peras, naranjas y racimos de plátanos. Unos focos ingeniosamente disimulados iluminaban las extensiones del césped con una luz multicolor. Había luces eléctricas ocultas bajo los nenúfares del estanque. Los chorros de agua de las fuentes luminosas centelleaban a gran altura, como fuegos artificiales insonoros e inextinguibles. Habría sido una escena fascinante incluso con una multitud como la de Wembley. Pero la noche de mi visita no había una sola alma más en ninguna parte, y tenía la sensación de haber logrado el ideal no conformista de ser el único justo salvado en el universo, absolutamente solo en el paraíso...»

Para más información pueden ponerse en contacto con nosotros.

Calle Armiñan 65, Ronda (Málaga), España
Teléfono: 952877785
Web: www.museobandolero.com
Tienda On-line: www.museobandolero.es
E-mail: museo@museobandolero.com
Facebook
Twitter
Youtube
Google+

domingo, 15 de diciembre de 2013

Viajero romántico Pierre Louys

Tras el mito de Carmen, «la cigarrera»

   Pierre Louÿs nace como Pierre Félix Louis el 10 de diciembre de 1870 en Gante, Bélgica, pero pronto se traslada a Francia donde residirá el resto de su vida. Cursa estudios en una escuela alsaciana, donde desarrolla una gran amistad con el futuro Premio Nobel y defensor de los derechos homosexuales, André Gide. Louÿs comenzó a escribir sus primeros textos eróticos a los 18 años, a la vez que desarrolla interés en el Parnasianismo y el Simbolismo.
En 1891, Louÿs ayudó a fundar una revista literaria, La Conque, donde se publican obras de autores Parnasianos y simbolistas: Gide, Mallarmé, Moréas, Valéry y Verlaine. Louÿs publicó Astarté, que es una colección temprana de versos eróticos ya marcados por su estilo elegante y refinado. En 1894 publica una colección erótica de 143 canciones titulada Las canciones de Bilitis (Les Chansons de Bilitis), esta vez con temas lesbianos fuertes (uno de los distintivos de su literatura erótica). Se divide en tres secciones, cada una representativa de una fase de la vida de Bilitis: Bucólicas en Pamphylia, Elegías en Mytilene, y Epigramas en la isla de Chipre; dedicados a ella, también una Biografía breve de Bilitis y tres Epitafios en la Tumba de Bilitis. Alcanza gran renombre porque Louÿs los publica como si fuera la obra de un cortesano de la Grecia antigua y contemporáneo de Safo y Bilitis, que Louÿs hubiera sólo traducido. El engaño no dura mucho y el «traductor» Louÿs pronto es desenmascarado como el autor. Esto no desmereció la obra, pues es elogiada como fuente de elegante sensualidad y estilo refinado, incluso más extraordinario por la representación compasiva del autor (y la mujer en general) de la sexualidad lesbiana. Algunos de los poemas fueron adaptados como canciones para voz y piano, y, en 1897, su amigo íntimo Claude Debussy compone una adaptación musical. 

En 1896, Louÿs publica su primera novela, Afrodita (Aphrodite (mœurs antiques)), un retrato de la vida cortesana en Alejandría. Se considera una mezcla de excesos literarios y refinamiento, y, numerada en 350.000 copias, es la obra más vendida de cualquier autor francés vivo en su tiempo.
Louÿs publica en 1901 Las aventuras del rey Pausole (Les Aventures du roi Pausole), que sería ilustrada por Tsuguharu Foujita. En 1916 publica La antesala de la muerte (Pervigilium Mortis), también una composición libertina como la anterior, y en 1917 Manual de Urbanidad para Jovencitas (Manuel de civilité pour les petites filles à l'usage des maisons d'éducation), una parodia de una obscenidad casi sin par incluso en la amplia historia de publicaciones clandestinas francesas..
Por otro lado, se le menciona entre los escritores franceses que asesoraron a Oscar Wilde en la redacción del drama teatral Salomé, originariamente escrito en francés y que no pudo estrenarse en Londres por cuestiones de moralidad.

Algunas impresiones de Pierre Louys en Sevilla:

Cálido verano andaluz: «El aire es caliente, el viento es caliente, las casas son calientes al tacto. Voluptuosidad»
«Unas mujeres pasan secas y gordas a la vez, con los brazos delgados y las mejillas rellenas. La mayoría horribles, algunas admirables. No hay término medio, es más cómodo»
«Numerosos paseos por la calle de las Sierpes. Le recuerdo a Harold que fue aquí donde José dejó huir a Carmen cuando la llevaban a prisión»
Lola, la «pura» sangre de la calle Sierpes: «La señorita Lola es como para subrayarla en rojo. Tiene la nariz andaluza tan graciosamente aguileña, como un signo de interrogación invertido, unos ojos rajados con una pureza de compás; los brazos y el talle delgados y el pecho prominente. Es un pura sangre»


Para más información pueden ponerse en contacto con nosotros:

Calle Armiñan 65, Ronda (Málaga), España
Teléfono: 952877785
Web: www.museobandolero.com
Tienda On-line: www.museobandolero.es
E-mail: museo@museobandolero.com
Facebook
Twitter
Youtube
Google+

jueves, 5 de diciembre de 2013

Viajeros románticos Familia Meyrick

Una familia protestante pasa una temporada en Málaga: «El carácter de los naturales de aquí es de lo más agradable. Nunca debería confundirse la seriedad castellana con lo divertido de un andaluz. Estos son como niños: alegres, amistosos y corteses. Cantan y bailan si tienen dos perras en sus bolsillos ¿Para qué trabajar? Como me decía un laborioso escocés: “Disfrutan diez veces más que nosotros”...»
«Estamos un 12 de diciembre con las ventanas abiertas y un termómetro que no baja de los 65 ó 66 grados Fahrenheit. Me cuesta creer que exista este clima ...»
«Salimos a cubierta y nos encontramos con el que barco estaba anclado en la bahía de Málaga. La ciudad presenta un excelente aspecto desde el mar. Yace protegida a ambos lados por elevadas colinas y montañas. La Catedral se levanta grandiosa aunque inacabada. Sonaban alborazadas las campanas de las iglesias, pero el ambiente no era el que estamos acostumbrados a presenciar un día de domingo en Inglaterra: no sólo las tiendas estaban abiertas, sino también los zapateros y los sastres trabajaban. Nuestra residencia es la Fonda, situada en la Alameda o paseo. Todas las ciudades españolas tiene su alameda. Esta es soberbia»
Un «refinado entretenimiento» para una tarde de domingo: corrida de vacas con mujeres picadores: «No me refiero a una corrida de toros sino de vacas. Es una diversión en la que los picadores son mujeres. La mujer aparece montada en un burro con una pica, y a horcajadas como un hombre. Luego se suelta la vaca en el ruedo. La consecuencia es que el asno, perseguido por la vaca, le presenta a ésta su parte trasera. Los cuernos han sido manipulados, para que no puedan herir y asno y jinete son empujados hasta la saciedad. Para hacer más interesante la celebración, los jinetes son jóvenes negras. Aunque no es muy corriente, lo cierto es que constituye un entretenimiento refinado para ocupar la tarde del domingo»

En la tierra de María Santísima
«Hallo algo envidiable y placentero en el carácter de la gente de Málaga. Al contrario que en nuestro país, nadie parece necesitar nada (....) Hasta ahora, no he dicho nada de lo que más me disgusta: la adoración de la Virgen. En mi opinión lo destroza todo.
«Las iglesias están llenas de sus imágenes, que son como grotescas muñecas, absurdamente vestidas. Están cubiertas de flores y se les da más relieve que al crucifijo. Me refirió un clérigo de Gibraltar que, en los últimos años, desgraciadamente, esta práctica de las imágenes se ha extendido mucho allí»
«Me parece ahora que de toda España, Málaga es el lugar menos religioso y Sevilla el que más. A pesar de que esta última suele ser muy frecuentada por un gran concurso de visitantes, siempre ofrece un aspecto tranquilo, pacífico y además religioso»

Para más información pueden ponerse en contacto con nosotros.

Calle Armiñan 65, Ronda (Málaga), España
Teléfono: 952877785
Web: www.museobandolero.com
Tienda On-line: www.museobandolero.es
E-mail: museo@museobandolero.com
Facebook
Twitter
Youtube
Google+

domingo, 24 de noviembre de 2013

Viajero romántico Alejandro Dumas



Dieciséis años antes del viaje de Davillier, el escritor francés Alejandro Dumas había visitado España en compañía de su hijo, que entonces contaba veintidós años, su secretario, el poeta Aunguste Maquet, los pintores Aldolphe Desbarolles y Eugène Giraud, y Eau Benjoin, su fiel criado etíope. Del viaje de aquel grupo surgieron tres libros: De París a Cádiz, escrito por Dumas, Dos artistas en España, firmado por Desbarolles y Giraud, y un tercero muy posterior, también de Dumas, titulado Cocina española, que luego incorporó a su afamado Gran Diccionario de la Cocina.

Obra de Giraud

De París a Cádiz es un libro ameno, desenfadado, lleno de humor, de ironía sobre las costumbres españolas de aquella época. La obra contiene detalladas informaciones sobre la vida cotidiana, salpicadas de fantasías inverosímiles destinadas, sin duda, a agradar a los lectores ansiosos de noticias de un país tan misterioso, tan exótico y lleno de peligros que, como decía un compatriota contemporáneo suyo, Germond de Lavigne, no se podía viajar a él sin hacer previamente testamento; pero no es un libro antiespañol.
En numerosos pasajes, Dumas, en la plenitud de sus cuarenta y cuatro años, en la cumbre de su carrera literaria, deja traslucir su admiración y hasta su entusiasmo por el carácter de los españoles y por la vitalidad que le rodea.

Estas son algunas de las palabras de Dumas sobre Andalucía:

«Cádiz es la hija dorada del sol, su ojo de fuego la cubre con sus rayos más ardientes; de manera que la ciudad entera parece estar dentro de la luz. Solo tres tonalidades capturan la vista en este momento: el azul del cielo, el blanco de las casas y el verde de las celosías. ¡pero qué azul, qué blanco, qué verde (...) Pero lo que vine a buscar a Cádiz, como a Nápoles, es ese cielo azul, ese mar azul, ese aire límpido y ese hálito de amor que corre en el aire. A uno le gusta Cádiz sin saber qué es lo que le gusta de Cádiz».

«Jaén es una enorme montaña, parda como la piel de un león. El sol le ha dado al devorarla ese tinte ahumado sobre el cual desatan sus caprichososos zigzags las antiguas murallas moriscas»

«La Cristina es el paseo “fashionable” de Sevilla, sus Tullerías, o mejor, sus Campos Elíseos (...) Cabos de soga enrrollados en postes y que arden eternamente indican hasta qué punto el cigarro y el cigarrillo son un objeto de primera necesidad»

«Ah, los pies de las andaluzas. Todavía no le he hablado de ellos, es que, en realidad, no existe. A cambio, las andaluzas hablan mucho de los pies franceses e ingleses. No hay broma que no se haya hecho sobre los zapatos de nuestras mujeres. Con ellos se confeccionan barcos en los que las familias enteras de andaluces descienden el Guadalquivir de Sevilla hasta Cádiz (...) ¡ y con que aplomo las sevillanas caminan sobre esos picecitos! Agregaré: ¡y sobre qué empedrado!»
Las tribulaciones de un gourmet: «¡Las hermosas olivas que se cosechan en Sevilla, ¡pero qué malvada forma de prepararlas tienen! (...) He creído morder, al probar la primera, un pedazo de cuero (...) Yo no conocía más que dos cosas por las cuales nunca pude superar mi repugnancia: las habas de huerta y los macarrones. El capítulo de mis antipatías se enriqueció hoy con un nuevo artículo y ese artículo son las olivas de Sevilla»

«En Andalucía, las mesas son taburetes un poco menos altos que los taburestes normales. El andaluz en el año de gracia de 1846 y en el año de la Hégira de 1262, sigue siendo tan árabe como un árabe. El andaluz no come, pues, sobre una mesa sino sobre un taburete. Cuando se quiere comer sobre ese taburete, hay que sentarse en el suelo. Si a toda costa se quiere comer a la francesa, hay que sentarse sobre el taburete y comer sobre una silla o sobre las rodillas»

«Si alguna vez viaja por España, Madame, donde el aceite es imposible y el vinagre inexistente, le recomiendo las ensaladas sin aceite y sin vinagre. Las ensaladas sin aceite y sin vinagre se prepara con huevos y con limón. Ahora bien, en España hay por todas partes buenos huevos y excelentes limones. He sido yo quien inventó esta ensalada y espero darle mi nombre»

Para más información pueden ponerse en contacto con nosotros.

Calle Armiñan 65, Ronda (Málaga), España
Teléfono: 952877785
Web: www.museobandolero.com
Tienda On-line: www.museobandolero.es
E-mail: museo@museobandolero.com
Facebook
Twitter
Youtube
Google+

miércoles, 20 de noviembre de 2013

Viajero romántico George Borrow

George Henry Borrow también conocido como "Jorgito el inglés"

Fue un escritor, viajero y filólogo inglés nació el 5 de julio de 1803, hijo de un militar y aficionado a los estudios lingüísticos (llegó a traducir treinta y cinco lenguas y numerosos dialectos).


Entre 1835 y 1840 estuvo en Portugal y en España como colportor (difusor de biblias protestantes) de la Sociedad Bíblica, una vez en Madrid, mandó imprimir el Nuevo Testamento traducido por el padre Felipe Scío de San Miguel descargado de notas, traduce el Evangelio de Lucas al caló y lo imprime y abre una librería en la calle del Príncipe, de Madrid, con el rótulo de «Despacho de la Sociedad Bíblica y Extranjera», actividades que le condujeron a la cárcel en Sevilla. Aprovechó estas experiencias, sin embargo, para escribir, animado por otro impenitente viajero e hispanista, Richard Ford, su famoso libro de viajes The Bible in Spain (1843).


Estos son fragmentos de sus obras donde habla sobre Andalucía:

Impresión de la mezquita de Córdoba
«He dicho que Córdoba no cuenta con edificios notables salvo su catedral. Sin embargo este lugar de adoración es tal vez el más extraordinario de todo el mundo (...) Tal como está ahora el templo parece pertenecer en parte a mahometanos y en parte a nazarenos. Y aunque esta mezcolanza de sólida arquitectura gótica y el luminoso y delicado estilo árabe produce un efecto algo caprichoso no deja de ser un edificio suntuoso y muy apto para suscitar sentimientos de temor y veneración en el ánimo de quienes penetran en su recinto»

Triana, barrio de gitanos
«A la derecha del río hay un extenso arrabal llamado Triana que comunica con Sevilla mediante un puente de botes porque no existe un puente permanente sobre el Guadalquivir debido a las violentas inundaciones a las que se ve sometido. Este barrio lo habita la hez del populacho, predominando sobre todo el elemento gitano»

Poca lectura y malas perspectivas para la difusión bíblica
«Entablé conversación con varios individuos a los que encontré muy ignorantes. Ninguno sabía leer ni escribir y sus ideas respecto a la religión eran totalmente insatisfactorias, rayanas en una absoluta indiferencia. Luego entré en una librería e hice algunas preguntas respecto a la demanda de libros. la cual según me informaron era escasa. Saqué una edición londinenese del Nuevo Testamento en español y pregunté al librero si creía que un libro de tal índole se vendería en Cádiz, Dijo que tanto la impresión como el papel eran extraordinarios, pero que era una obra poco solicitada y casi desconocida»

Carmona, ciudad mora
«La primera noche dormimos en Carmona, otra ciudad mora a siete leguas de Sevilla. Por la mañana temprano reemprendimos la marcha. Tal vez en toda España no exista monumento árabe tan bello como el lado oriental de esa ciudad de Carmona que ocupa la cima de un elevado promontorio y domina una extensa vega que se extiende durante varias leguas, yerma y sin cultivar, que sólo produce carrasco y maleza»

Despeñaperros, cueva de bandidos

«Dejando a nuestra derecha las montañas de Jaén pasamos por Andújar y Bailén y al tercer día llegamos a Sierra Morena, habitada por los descendientes de los colonos alemanes. A dos leguas de ese lugar entramos en el desfiladero de Despeñaperros, que incluso en tiempos de paz tiene mala fama debido a los asaltos que constantemente ocurren en sus entrañas y en la época a la que me refiero se decía que estaba infestado de bandidos. Temíamos ser atacados y que tal vez nos despojaran y maltrataran, pero la Providencia nos favoreció»

Para más información pueden ponerse en contacto con nosotros.

Calle Armiñan 65, Ronda (Málaga), España
Teléfono: 952877785
Web: www.museobandolero.com
Tienda On-line: www.museobandolero.es
E-mail: museo@museobandolero.com
Facebook
Twitter
Youtube
Google+

domingo, 17 de noviembre de 2013

Viajero romántico Richard Ford



Richard Ford nació en Chelsea, elegante barrio de Londres, el 21 de abril de 1796 en el seno de una familia acomodada. Era el primogénito de Sir Richard Ford, subsecretario del Ministerio del Interior, y de Mariana Booth, artista aficionada cuyo padre fue un experto en arte y administrador de la East India Company. Tuvo una esmerada educación en Winchester y en el Trinity College de Oxford, donde se formó como abogado aunque nunca ejerció. Pronto mostró interés por el arte y la literatura. Entre 1815 y 1822 realiza cuatro giras por Europa, conociendo Viena y Nápoles, viajes durante los que comienza a coleccionar grabados y otras obras de arte. En 1824 se casa con Harriet, hija del quinto Conde de Essex, George Capel, amigo de su padre.


En 1830, la delicada salud de su esposa, a la cual los médicos le habían recomendado una temporada de reposo en clima templado, les hace dirigirse hacia España. Los Ford parten de Inglaterra hacia Gibraltar por ruta marítima junto a sus tres hijos, acompañados además por una sirvienta y una enfermera. El 29 de Octubre de 1830 desembarcan en la Roca, siendo huéspedes del Gobernador de la Plaza, el General Sir George Don. Tras varias semanas de estancia en Gibraltar, los Ford embarcan de nuevo, esta vez hacia Cádiz, desde donde en carruaje llegarían a Sevilla el 27 de Noviembre. Su estancia en España, que inicialmente tenían prevista para uno o dos inviernos, finalmente se prolongaría por espacio de tres años hasta el otoño de 1833.

En un principio alquilan una casa en pleno Barrio de Santa Cruz, en concreto en el número 10 de la plazuela de San Isidoro. Según los estudiosos, la elección por parte de Richard Ford de la ciudad de Sevilla como principal residencia de su familia en España se debió a su cercanía a Gibraltar, posible refugio ante un empeoramiento de la inestable situación política española. Sin embargo, hay otros autores que consideran que eligió Sevilla, además de por su proximidad a Gibraltar, por ser la ciudad más importante del sur de la Península y, por tanto, con una vida social muy intensa. Ello debió de facilitarle, asimismo, sus labores de información (se llega a hablar incluso de posibles actividades de espionaje) para su amigo Mr. Henry Unwin Addington, embajador plenipotenciario británico en Madrid entre 1829 y 1833.

Richard Ford, de buena familia y elevada posición social, viajaba precavido y llegó a España con el respaldo de varias cartas de recomendación del Duque de Wellington. Entre ellas una para el marqués de las Amarillas, exministro de la guerra y residente entonces en Sevilla, lo que le facilitó la pronta relación con la mayor parte de las autoridades y personas influyentes de la ciudad, así como con muchos de los aristócratas locales. Sin embargo, en los primeros momentos, las costumbres sociales de esta buena sociedad sevillana aparecen a los ojos de Richard Ford, un verdadero gentleman inglés, algo extrañas y desfasadas, y de las que se burla mordazmente en sus cartas al embajador Addington.

Una vez en Sevilla, Richard aprende rápidamente el castellano, aunque poseía algunas nociones previas a su llegada a España, y se aficiona a El Quijote, del que lee cada día un capítulo en voz alta a su familia. Los Ford pronto se acomodan a vivir en Sevilla que para su grata sorpresa era mucho más barata que Londres, lo que les permite llevar una vida suntuosa y de verdadero lujo. Se convierten en asiduos a un palco del teatro y a las corridas de toros de la Maestranza, aficionándose asimismo al baile andaluz, hasta el extremo de que Harriet, muy dotada para la pintura y la música, aprende a tocar la guitarra. Incluso llegan a adoptar ciertas costumbres españolas, como en el vestir.


Durante los siguientes meses, Richard Ford (conocido en Sevilla como «Don Ricardo») dedica gran parte de su tiempo a dar constantes paseos, cuaderno en mano, deambulando por las calles y plazas de la ciudad. Con buenas dotes artísticas, dejó plasmados en un sinfín de dibujos muchos de los rincones de la ciudad de Sevilla. En sus dibujos, que para buena parte de los expertos tienen una de calidad más que aceptable, priman las vistas urbanas, siendo mucho menos numerosas las imágenes de figuras humanas. Muestran de manera precisa la Sevilla de finales del reinado de Fernando VII y, por ello, son de un gran interés: constituyen un importante legado tanto histórico como artístico.

De espíritu inquieto, Richard Ford inicia en abril de 1831 su primer viaje por España, comenzando por Madrid, invitado por su buen amigo Henry Unwin Addington. La capital española no le resultaría especialmente agradable, exceptuando las colecciones de la Armería Real y del Museo del Prado (que para él era «la mejor galería de pinturas del mundo»), donde pasa días y días admirando sus cuadros, sobre todo los de Velázquez. Tras tres semanas de estancia en la capital, deja Madrid para visitar Toledo, Alcalá de Henares, Guadalajara, La Granja de San Ildefonso y Segovia. El regreso a Sevilla lo realiza dando un rodeo por Talavera de la Reina, Mérida, Badajoz y Zafra.

En mayo de 1831, la familia Ford se traslada a Granada donde se alojan en la Alhambra, siguiendo las recomendaciones de su amigo Washington Irving. Allí, gracias a las gestiones del general irlandés O’Lawlor («don José»), afincado en Granada y administrador de las propiedades españolas del Duque de Wellington, pueden disponer durante los calurosos veranos andaluces de los aposentos de la Casa del Gobernador en la Alhambra. Esta privilegiada residencia ya la había disfrutado años antes, durante su estancia granadina a finales de la década de los veinte, el diplomático y escritor norteamericano Washington Irving. Las construcciones arquitectónicas y el clima les maravillan. Y en este ambiente propicio, tanto Richard como Harriet se dedican al dibujo y a la acuarela, sus aficiones favoritas.


Del paso de Richard Ford por la Alhambra perduran, además de una buena cantidad de dibujos y acuarelas, varias inscripciones con su nombre en el mirador de Lindaraja, en la torre de Comares y en el borde de la taza de la Fuente de los Leones. Este tipo de inscripciones (precursoras de los actuales grafitis) eran práctica habitual entre los viajeros del Romanticismo. La Alhambra cautiva a Richard Ford, que no entiende la indiferencia que muestran por ella los granadinos: “Pocos van nunca a visitarla ni comprenden siquiera el interés total, la devoción concentrada que despierta en el forastero. La familiaridad en ellos ha dado lugar al menosprecio con que el beduino contempla las ruinas de Palmira, insensible a su presente belleza tanto como a su pasada poesía y aventura”.

En agosto de 1831 Richard Ford inicia su segundo viaje por España, en esta ocasión en compañía de su esposa, dejando a sus hijos al cuidado de O´Lawlor en Granada. Su ruta les lleva primero a Murcia, Elche y Alicante. Después se dirigen al Norte pasando por Játiva hasta Valencia y, bordeando la costa mediterránea, a Barcelona. Ya en el viaje de vuelta, antes de tomar la diligencia hacia Zaragoza y Madrid, realizan una pequeña escapada a caballo hasta Monserrat y Cardona. En su breve estancia en Madrid, donde serían atendidos por Addington, realizan varias excursiones, incluyendo una a El Escorial. Finalmente, tras diez semanas, llegan a Granada. Y ya con sus hijos, retornarán a Sevilla en la primera semana de diciembre.

Una vez en Sevilla, los Ford cambian de domicilio al alquilar a don Tulio O´Neill, Marqués de la Granja el palacio de los Monsalves, mucho más acorde con su posición social. En su nueva residencia reciben frecuentes visitas, tanto de algunos compatriotas ilustres afincados en Andalucía, así en febrero de 1832 la del cónsul británico en Málaga William Mark, como de todo tipo de personajes notables españoles, e incluso organizan bailes de sociedad. Si bien es cierto que Richard Ford tenía todos los prejuicios religiosos y sociales de un inglés de buena familia, nunca los dejó traslucir en sus relaciones con los españoles, que quedaban encantados con sus amables y elegantes modales y su constante cortesía.


Richard Ford, siempre ávido de nuevas sensaciones, emprende en marzo de 1832 un nuevo viaje, esta vez a lomos de su “jaca cordobesa” y en compañía de su criado, montado en un burro. Primero visita en Cádiz a John MacPherson Brackenbury, cónsul británico y destacado coleccionista de arte. Desde allí se dirige a San Fernando, donde atraviesa el que fuera campo de batalla de Barrosa para por la costa llegar a Tarifa y de allí a Gibraltar. Continuaría su ruta, ya por el interior de la provincia de Cádiz, hasta Gaucín. Poco después llegaba a Ronda desde donde se dirige hacia el oeste, pasando Grazalema, camino hacia Arcos y Jerez, desde donde emprendería el regreso a Sevilla.

En mayo de 1832 Richard Ford inicia su viaje más largo, del que no regresará a Sevilla hasta el 21 de julio. A caballo se dirige hacia el norte, vía Río Tinto y Mérida, para ver el puente romano de Alcántara. Y desde Plasencia, después de desviarse para conocer el monasterio de Yuste, su ruta continúa por Ciudad Rodrigo, Salamanca, Zamora, Astorga y Lugo hasta Santiago de Compostela. Desde Santiago se dirige a Asturias y de allí a León y Valladolid. Ante ello, no puede sorprender que dijera que una expedición a caballo por España resultaba, para un civil, “casi el equivalente a servir en una campaña (militar)”. A continuación desde Valladolid continúa viaje, ya en diligencia, a Bilbao, por Burgos y Vitoria, y de vuelta a Sevilla, vía Madrid.

Richard Ford siempre viajaba con un bloc de notas y otro de dibujo, de los que nunca se separaba, anotando en los cuadernos sus impresiones y comentarios, muchos de ellos de gran ironía y mordacidad. En tres años en España llegó a llenar cientos de cuadernos con sus anotaciones, realizando asimismo alrededor de 500 dibujos y acuarelas, la mayor parte mientras residía en Granada y Sevilla. Esta actividad de dibujar todo lo que ve, era especialmente peligrosa para un extranjero en la España del siglo XIX, como el mismo recoge: “Nada suscita mayor desconfianza que el forastero que anda dibujando o tomando notas en un cuaderno; a quien quiera que sea visto sacando planos o mapas del país, se le toma por un ingeniero o un espía, y en cualquier caso individuo de quien nada bien cabe esperar”.

A finales de septiembre de 1833 los Ford emprenden desde Granada el largo viaje de retorno a su patria, esta vez por tierra, vía Madrid, ciudad a la que llegan en plenos funerales de Fernando VII, fallecido el día 29. Richard Ford tuvo tiempo para visitar la capilla ardiente instalada en el Salón de Embajadores del Palacio Real. Y el 4 de octubre la familia Ford parte definitivamente de España en diligencia camino de Burgos, y desde allí hasta la frontera francesa para continuar hasta Bayona y París, huyendo del cólera y del inicio de los primeros enfrentamientos entre carlistas e isabelinos. Durante el viaje de vuelta falleció su hijo pequeño, y a primeros de diciembre los Ford se encontraban por fin de vuelta en Londres.

Richard Ford no se fue de España de vacío. Entre sus pertenencias se llevó varios cuadros de autores afamados como Alonso Cano, Zurbarán, Murillo, Ribalta, El Greco, Velázquez, así como otros lienzos de Herrera el Viejo (maestro de Velázquez), Herrera el Mozo, Juan Carreño de Miranda, Luis de Morales, Ignacio Iriarte, Pedro de Moya, Fernando Gallegos, José Gutiérrez de la Vega, etc. Además, numerosos libros españoles de considerable valor, una extensa colección de monedas antiguas y una gran cantidad de fragmentos de azulejos originales de la Alhambra, y también otras piezas no identificadas como cuadros y joyas. En comparación con otros viajeros extranjeros, rivales en la adquisición de obras de arte españolas, sus compras fueron más modestas pero no pueden considerarse nada desdeñables.


Una vez en Inglaterra, el matrimonio Ford decide separarse amistosamente. En la primavera de 1834 Richard Ford se fue a vivir con sus dos hijas a Southernhav, en Devonshire, cerca de la ciudad de Exeter donde residía su hermano, el reverendo anglicano James Ford. Más tarde compra una casa de campo en Heavitree, en las afueras de Exeter, en la que se instala definitivamente junto a su valiosa colección de pinturas y libros adquiridos en España. Como curiosidad Ford rubricaba con su nombre escrito a mano cada uno de sus ex libris. Su admiración por España quedó patente en su jardín que plantó con arrayanes, macetas, fuentes y cipreses, y en el que construye un pabellón de verano, en estilo neomudéjar a imitación de La Alhambra, a la que da el nombre de La Madriguera, donde se encerraba a escribir.

Tras la muerte de Harriet, en mayo de 1837, Richard Ford contraería segundas nupcias en febrero de 1838 con Elizabeth Cranstoun, con la que tuvo una hija en 1840. De carácter algo excéntrico, solía vestir con la zamarra hecha con piel y lana de oveja merina que había utilizado durante sus viajes por España, obsequia a sus vecinos botellas de vino que importaba directamente de sus amigos bodegueros de Jerez y lechugas de su propia cosecha. En las casas aristocráticas de la comarca se hizo famosa su elaboración de la ensalada, plato que consideraba una de las «glorias» de España. Richard Ford, buen conocedor del refranero español, decía que se requerían cuatro personas para elaborarla: «Un derrochador para el aceite, un tacaño para el vinagre, un asesor para la sal y un loco para revolverlo todo».

Afincado en Heavitree House inicia su faceta de escritor con la publicación en abril de 1837 de un artículo en la Quartely Review, el primero de una cincuentena de artículos y reseñas de libros, referidos esencialmente a temas españoles, que escribirá a lo largo de las siguientes dos décadas y que le proporcionaron la fama, entre los círculos intelectuales y artísticos, de ser el hombre más versado de Inglaterra sobre “las cosas de España”. En septiembre de 1840, a la vuelta de un largo viaje por Francia, Alemania e Italia, Richard Ford acepta finalmente la propuesta de la famosa casa editora John Murray para escribir la guía correspondiente a España de su serie de guías turísticas sobre los distintos países de Europa tituladas “Handbook”. Proyecto al que, con numerosos altibajos, Richard Ford dedicó los siguientes años.

En julio de 1845, después de años de trabajo se publicaba su voluminosa obra de 1.064 páginas en dos gruesos tomos: “Hand-book for Travellers in Spain and Readers at Home” (Manual para Viajeros por España y Lectores en Casa). Con un éxito fulminante, se reimprimió varias veces y difundió su prestigio entre el gran público. A finales de 1846, en parte con material no utilizado en el “Hand-book for Travellers in Spain and Readers at Home”, redactó una serie de ensayos que se publicarán bajo el título de “Gatherings from Spain” (Cosas de España). En 1852 publicó su último libro: “The Spanish bull fights” (Las corridas de toros).

Richard Ford, que volvería a casarse por tercera vez en junio de 1851 tras la muerte de su segunda esposa en 1849, pasó los siguientes años ocupado en la redacción de la tercera edición de su “Hand-book for Travellers in Spain…”, que apareció en julio de 1855. Tres años más tarde, el 31 de Agosto de 1858, y sin haber vuelto nunca a España, moría Richard Ford. Sobre su tumba en el cementerio de la iglesia de San Miguel, en Heavitree, figura la inscripción: ”Rerum Hispaniae indagator acerrimus” (acérrimo investigador de las cosas de España). Acertado epitafio para el que fue uno de los más apasionados divulgadores de “las cosas de España”.


Para más información pueden ponerse en contacto con nosotros.

Calle Armiñan 65, Ronda (Málaga), España
Teléfono: 952877785
Web: www.museobandolero.com
Tienda On-line: www.museobandolero.es
E-mail: museo@museobandolero.com
Facebook
Twitter
Youtube
Google+

lunes, 11 de noviembre de 2013

Grabados de Gustave Doré

Grabados de Gustave Doré.


Entre los años 60 y 70 del siglo XIX, dos franceses singulares viajan repetidamente a España describiendo las costumbres de sus gentes, sus monumentos y paisajes. Son el varón Charles Davillier y Gustave Doré.

Gustavo Doré visualizaba lo que Davillier contaba. Excepcionalmente dotado para el dibujo, era famoso en Europa por las ilustraciones de algunas obras, entre otras: La Divina Comedia de Dante en 1861; Don Quijote en 1863, La Biblia en 1865, El Paraíso Perdido de Milton en 1866, Las fábulas de la Fontaine en 1867, las obras de Rabelais en 1873, Gargantúa y Pantagruel, o los libros de viajes como L‘Espagne de Davillier.

A continuación, se pueden observar algunos de sus grabados por Andalucía, muchos de ellos de la Serranía de Ronda donde plasma a los personajes como bandoleros y contrabandistas que habitaban la zona.


Contacto:

C/ Armiñán 65 Ronda
Teléfono: 952877785
Tienda On-line: www.museobandolero.es
E-mail: museo@museobandolero.com
Facebook
Twitter
Youtube
Google+

Sobre el museo

-Origen del bandolerismo. Segunda parte
-Tipos de bandoleros
-Guerrillero Andalusí Omar Ben Hafsún
-José Ulloa Navarro "El Tragabuches"
-Joaquín Camargo Gómez "El Vivillo"
-Diego Corrientes Mateos
-Francisco Ríos González "El Pernales"
-Juan José Mingolla Gallardo "Pasos Largos"
-Juan Caballero "El Lero"
-José María Hinojosa "El Tempranillo"

-El Barquero de Cantillana

-Jaime Alfonso "El Barbudo"

-Juan Sala Ferrer "Serrallonga"
-Letrilla popular a José María "El Trempranillo"

-Perot Rocaguinarda el bandolero catalán que aparece en el Quijote

Viajeros románticos

-Los Viajeros Románticos en Ronda
-
Andanzas de algunos Viajeros Románticos
-
Grabados de Gustave Doré
-
William Jacob
-Washington Irving
-
Richard Ford
-
George Borrow
-
Alejandro Dumas
-
Familia Meyrick
-William George Clark
-Pierre Louys
-Evelyn Waugh
-Gerald Brenan
-Paul Theroux