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sábado, 5 de julio de 2014

José María Hinojosa "El Tempranillo"


José María Hinojosa "El Tempranillo"

Dibujo realizado por J.F. Lewis, año 1832. Solo existen dos replicas del original, una está en nuestro Museo.
    El rey de Sierrra Morena, José María Hinojosa Cobacho nació en Jauja (Córdoba) el día 24 de Junio del 1805, y muy joven se enroló en las labores propias del bandidaje saliendo de su pueblo para dirigirse a las Sierras Gaditanas; probablemente a las localidades de El Gastor o Torre Alháquime; bajo la capitanía de Francisco el de la Torre, hermano de su mujer Jerónima Francés.

El apodo de “Tempranillo”, se refería a la precocidad en su advenimiento a la carrera punible del bandidaje, perteneciendo en estos primeros años a las cuadrillas de " Los Siete Niños de Écija" y de Don Miguelito Caparrota. José María pronto se hará famoso en toda Andalucía como modelo de bandido valiente, inteligente, activo, atractivo y generoso. Triunfó en todas sus empresas y siempre escapó de la acción de la justicia aprovechando su sobresaliente conocimiento del terreno, cuando le hacía falta una persona para su cuadrilla tenía a más de cuarenta personas donde escoger, y dominaba todas las carreteras del Sur y hasta el servicio de correos, recibiendo una onza de oro por cada vehículo que dejaba pasar libremente.

Tenía José María el pelo negro, ojos azules, boca grande, hermosa dentadura y manos pequeñas. Vestía camisa fina, chaquetilla de terciopelo con botones de plata y polainas de cuero, montando siempre un caballo bayo.

En 1832 la popularidad del bandido era tan grande en Córdoba que se hablaba más de él que de la grave enfermedad que afectaba al Rey, de la que fallecería un año después.

Sobre su fama no cabe la menor duda que contribuyó en gran manera su manera de actuar. Pero también que innumerables viajeros escribieran mucho y bien de él. Bernaldo de Quirós dijo: "José María es el gran inventor de la criminología del campo andaluz, estableciendo una evolución más refinada del bandolerismo. Procuraba eludir la violencia implantando la costumbre del tributo exigido al viajero de una forma casi cortés, ofreciéndole, en un caprichoso intercambio, la salvaguarda de su fuerza y su influencia para preservarle de las asechanzas de los demás bandidos de menor envergadura que pululaban por la tierra andaluza".

Merimée, en La Revista de París, escribió sobre "El Tempranillo": "cuando detenía una diligencia hasta daba la mano gentilmente a las señoras para que bajaran, cuidando incluso de que pudieran sentarse en el mayor confort a la sombra. Sus cumplidos no tenían par: "iAh!, señora -sustrayendo la sortija del dedo de una mujer-, una mano tan bonita, no necesita adornos. Y al mismo tiempo que desliza la sortija a lo largo del dedo, besará la mano con un ademán capaz de hacer creer, según la expresión de una señora española, que el beso tiene para él más precio que la sortija. La sortija la toma como por distracción, pero el beso se prolongará cuanto pueda. Otro escritor francés, el barón Davillier, escribiría treinta años después de la muerte del "Tempranillo": "era el auténtico modelo de bandido cortés y caballeroso''. Dejaba siempre a los viajeros el dinero suficiente para llegar al pueblo más próximo.

Un buen día se encontró con un arriero que volvía a su pueblo con una carga de pellejos sobre un borriquillo flaco y pelado, medio muerto de hambre, cuando al llegar a una senda se encontró con un forastero; que no era otro que José María “El Tempranillo”; que se echó a reír al ver al borriquito y dijo:

- ¿Qué mamarracho es ese amigo?, ¿Estamos en carnaval para que andes así?. - Amigo, respondió tristemente, este animalejo, por feo que sea, es lo que me gana el pan, pues soy un desgraciado y no tengo dinero para comprar otro. - ¿Cómo? ¿y es este asno asqueroso lo que te impide morir de hambre?, pues me parece que no te durará más de una semana, toma...

Alargándole una bolsa con mil quinientos reales, y le hizo dirigirse a una posada donde vendían mulas, y le dijo que si al día siguiente le volvía a ver con el borrico viejo los despeñaba a los dos por el barranco, obligándolo así a comprar un nuevo mulo. A la noche siguiente los compañeros de José María se presentaron el la posada y le pidieron al vendedor de la mula el dinero recibido por la venta, volviendo así el dinero a manos del famoso bandolero.

El 6 de enero de 1832 nace en Grazalema (Cádiz) José Hinojosa Francés; hijo de José María y su esposa Jerónima; lo que hace al bandolero solicitar de parte del Rey Fernando VII su indulto, el cual le es concedido con ocasión de la jura de la princesa Isabel como heredera al trono. Así, el Rey le nombró Comandante del Escuadrón Franco de Protección y Seguridad Pública de Andalucía, pasando José María a perseguir a los que antes eran sus compañeros.

Comic sobre las aventuras de José María "El Tempranillo"
Tras un año de labor de defensa de diligencias, pasando un día por Despeñaperros, al mando de un escuadrón de caballería en busca del “Barberillo”, al cual va a buscar a un cortijo conocido; allí el cortijero asustado le da su escopeta y lo sitúa en el tejado donde tras llegar José María éste le espera para herirlo gravemente, llevado José María a Alameda, allí morirá tras dejar escrito su testamento.

Sus restos mortales descansan en la iglesia de Alameda. Una lápida colocada en el suelo recuerda: "Aquí reposan los restos mortales del Comandante José María Hinojosa Cobacho, Jefe del Escuadrón Franco y de Protección y de Seguridad de Andalucía, muerto en acto de servicio el 22 de septiembre de 1883". Alguien se encargaría de añadir "Aquí yace el Rey de Sierra Morena".


Esperamos que os haya gustado y os animamos a que comentéis y compartáis si os apetece. Hasta pronto!

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jueves, 19 de diciembre de 2013

Viajero romántico Evelyn Waugh


Evelyn Waugh, de 26 años, a partir del 
retrato de Henry Lamb en la 
colección de Lord Moyne.

Nació en octubre de 1903 en Hillfield Road,Hampstead, Londres.Novelista británico de la primera mitad delsiglo XX.
En 1910 comenzó sus estudios en el colegio de preparatoria Heath Mount, y en 1917 comenzó en el “Lancing College” en Sussex.
En 1928 contrajo matrimonio con Evelyn Gardener. A quien conoció un año antes. Y se divorció de ella en 1930.
Este mismo año se convirtió al Catolicismo.
En 1937 contrae matrimonio con Laura Herbert, con la cual tiene una hija, Teresa. En 1940 tuvo una segunda hija, la cual murió ese mismo año. Su tercera hija nacería en 1944, a la cual llaman Harriet. Su único hijo varón nace en 1950, al cual llaman Septimus.
Finalmente muere el 10 de abril de 1966, en Combe Florey en Somerset.

Sólo en el Paraíso

Fue un turista muy particular en la Sevilla de la Exposición Iberoamericana de 1929, que Waugh visita, enamorado de la ciudad, una de las pocas a la que quiso volver
«Ahora me parece impertinente escribir demasiado acerca de Sevilla. Desde luego, es una de las ciudades más maravillosas que jamás he visto, y sólo mi desconfianza generalizada hacia los superlativos me impide decir que es la más encantadora.
 Se me ocurren muchas que tienen elementos sugestivos, pero ninguna dotada de la misma amabilidad y refinamiento combinados con actividad y buen sentido. Parece evitar toda clase de vulgaridad, incluida la de la belleza profesional»

Un «ideal no conformista» en la Expo del 29



«...Hasta entonces no habían llegado turistas en cantidades apreciables y los sevillanos, tras dieciséis años de preparación, estaban hartos de la empresa, y en la desatención hacia ella había elementos de hostilidad. Consideraban que el precio de la entrada era demasiado alto y que al impedirles el uso de su parque favorito les habían estafado perversamente. No había ningún boicot organizado pero daba la casualidad de que ningún sevillano visitaba la exposición. Había un ferrocarril a tamaño reducido, con una minúscula locomotora que daba vueltas una y otra vez al recinto con los vagones vacíos; había un parque de atracciones en el que giraba una gran noria sin nadie en las góndolas; había montañas rusas y trenes panorámicos cuyos vagones vacíos descendían bruscamente y hacían virajes repentinos por unas pendientes pasmosas; había silenciosas galerías de tiro con montones de munición sin disparar y montones de botellas sin romper. Por la noche los jardines estaban brillantemente iluminados, los árboles cuajados de bombillas eléctricas en forma de peras, naranjas y racimos de plátanos. Unos focos ingeniosamente disimulados iluminaban las extensiones del césped con una luz multicolor. Había luces eléctricas ocultas bajo los nenúfares del estanque. Los chorros de agua de las fuentes luminosas centelleaban a gran altura, como fuegos artificiales insonoros e inextinguibles. Habría sido una escena fascinante incluso con una multitud como la de Wembley. Pero la noche de mi visita no había una sola alma más en ninguna parte, y tenía la sensación de haber logrado el ideal no conformista de ser el único justo salvado en el universo, absolutamente solo en el paraíso...»

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domingo, 24 de noviembre de 2013

Viajero romántico Alejandro Dumas



Dieciséis años antes del viaje de Davillier, el escritor francés Alejandro Dumas había visitado España en compañía de su hijo, que entonces contaba veintidós años, su secretario, el poeta Aunguste Maquet, los pintores Aldolphe Desbarolles y Eugène Giraud, y Eau Benjoin, su fiel criado etíope. Del viaje de aquel grupo surgieron tres libros: De París a Cádiz, escrito por Dumas, Dos artistas en España, firmado por Desbarolles y Giraud, y un tercero muy posterior, también de Dumas, titulado Cocina española, que luego incorporó a su afamado Gran Diccionario de la Cocina.

Obra de Giraud

De París a Cádiz es un libro ameno, desenfadado, lleno de humor, de ironía sobre las costumbres españolas de aquella época. La obra contiene detalladas informaciones sobre la vida cotidiana, salpicadas de fantasías inverosímiles destinadas, sin duda, a agradar a los lectores ansiosos de noticias de un país tan misterioso, tan exótico y lleno de peligros que, como decía un compatriota contemporáneo suyo, Germond de Lavigne, no se podía viajar a él sin hacer previamente testamento; pero no es un libro antiespañol.
En numerosos pasajes, Dumas, en la plenitud de sus cuarenta y cuatro años, en la cumbre de su carrera literaria, deja traslucir su admiración y hasta su entusiasmo por el carácter de los españoles y por la vitalidad que le rodea.

Estas son algunas de las palabras de Dumas sobre Andalucía:

«Cádiz es la hija dorada del sol, su ojo de fuego la cubre con sus rayos más ardientes; de manera que la ciudad entera parece estar dentro de la luz. Solo tres tonalidades capturan la vista en este momento: el azul del cielo, el blanco de las casas y el verde de las celosías. ¡pero qué azul, qué blanco, qué verde (...) Pero lo que vine a buscar a Cádiz, como a Nápoles, es ese cielo azul, ese mar azul, ese aire límpido y ese hálito de amor que corre en el aire. A uno le gusta Cádiz sin saber qué es lo que le gusta de Cádiz».

«Jaén es una enorme montaña, parda como la piel de un león. El sol le ha dado al devorarla ese tinte ahumado sobre el cual desatan sus caprichososos zigzags las antiguas murallas moriscas»

«La Cristina es el paseo “fashionable” de Sevilla, sus Tullerías, o mejor, sus Campos Elíseos (...) Cabos de soga enrrollados en postes y que arden eternamente indican hasta qué punto el cigarro y el cigarrillo son un objeto de primera necesidad»

«Ah, los pies de las andaluzas. Todavía no le he hablado de ellos, es que, en realidad, no existe. A cambio, las andaluzas hablan mucho de los pies franceses e ingleses. No hay broma que no se haya hecho sobre los zapatos de nuestras mujeres. Con ellos se confeccionan barcos en los que las familias enteras de andaluces descienden el Guadalquivir de Sevilla hasta Cádiz (...) ¡ y con que aplomo las sevillanas caminan sobre esos picecitos! Agregaré: ¡y sobre qué empedrado!»
Las tribulaciones de un gourmet: «¡Las hermosas olivas que se cosechan en Sevilla, ¡pero qué malvada forma de prepararlas tienen! (...) He creído morder, al probar la primera, un pedazo de cuero (...) Yo no conocía más que dos cosas por las cuales nunca pude superar mi repugnancia: las habas de huerta y los macarrones. El capítulo de mis antipatías se enriqueció hoy con un nuevo artículo y ese artículo son las olivas de Sevilla»

«En Andalucía, las mesas son taburetes un poco menos altos que los taburestes normales. El andaluz en el año de gracia de 1846 y en el año de la Hégira de 1262, sigue siendo tan árabe como un árabe. El andaluz no come, pues, sobre una mesa sino sobre un taburete. Cuando se quiere comer sobre ese taburete, hay que sentarse en el suelo. Si a toda costa se quiere comer a la francesa, hay que sentarse sobre el taburete y comer sobre una silla o sobre las rodillas»

«Si alguna vez viaja por España, Madame, donde el aceite es imposible y el vinagre inexistente, le recomiendo las ensaladas sin aceite y sin vinagre. Las ensaladas sin aceite y sin vinagre se prepara con huevos y con limón. Ahora bien, en España hay por todas partes buenos huevos y excelentes limones. He sido yo quien inventó esta ensalada y espero darle mi nombre»

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lunes, 11 de noviembre de 2013

Grabados de Gustave Doré

Grabados de Gustave Doré.


Entre los años 60 y 70 del siglo XIX, dos franceses singulares viajan repetidamente a España describiendo las costumbres de sus gentes, sus monumentos y paisajes. Son el varón Charles Davillier y Gustave Doré.

Gustavo Doré visualizaba lo que Davillier contaba. Excepcionalmente dotado para el dibujo, era famoso en Europa por las ilustraciones de algunas obras, entre otras: La Divina Comedia de Dante en 1861; Don Quijote en 1863, La Biblia en 1865, El Paraíso Perdido de Milton en 1866, Las fábulas de la Fontaine en 1867, las obras de Rabelais en 1873, Gargantúa y Pantagruel, o los libros de viajes como L‘Espagne de Davillier.

A continuación, se pueden observar algunos de sus grabados por Andalucía, muchos de ellos de la Serranía de Ronda donde plasma a los personajes como bandoleros y contrabandistas que habitaban la zona.


Contacto:

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Sobre el museo

-Origen del bandolerismo. Segunda parte
-Tipos de bandoleros
-Guerrillero Andalusí Omar Ben Hafsún
-José Ulloa Navarro "El Tragabuches"
-Joaquín Camargo Gómez "El Vivillo"
-Diego Corrientes Mateos
-Francisco Ríos González "El Pernales"
-Juan José Mingolla Gallardo "Pasos Largos"
-Juan Caballero "El Lero"
-José María Hinojosa "El Tempranillo"

-El Barquero de Cantillana

-Jaime Alfonso "El Barbudo"

-Juan Sala Ferrer "Serrallonga"
-Letrilla popular a José María "El Trempranillo"

-Perot Rocaguinarda el bandolero catalán que aparece en el Quijote

Viajeros románticos

-Los Viajeros Románticos en Ronda
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Andanzas de algunos Viajeros Románticos
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Grabados de Gustave Doré
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