sábado, 9 de enero de 2016

El bandolerismo en España


En España hubo cuatro focos endémicos de bandolerismo: Andalucía, Cataluña, Galicia y los Montes de Toledo.

Aparte de los precedentes de época romana, en España, tratadistas musulmanes como Ibn Abdun daban consejos para reprimir el bandolerismo que se desarrollaba en los alrededores de Sevilla. Las Siete Partidas contienen leyes para proteger a los mercaderes que son frecuentes víctimas de estos delincuentes, llamados por entonces bandidos, por haber sido pregonados en algún bando de busca o captura, forajidos, por haber sido expulsados o huidos de alguna ciudad, relegados, acotados o encartados. Salteador viene de saltus, "bosque" en latín, porque era el lugar preferido para sus fechorías.

Enrique II quiso fortalecer estas leyes con disposiciones contra los encubridores en 1369, ley ratificada en 1471, por lo general venteros, posaderos, chalanes, cuatreros, prostitutas, contrabandistas, ermitaños o incluso merinos y corchetes asociados a los bandidos, por no citar a los mismísimos nobles, con frecuencia apurados por deudas: Juan I y Juan II se enfrentaron contra estos poderosos que encubrían malhechores, y que con frecuencia constituían los niveles más altos de asociaciones criminales organizadas como La Garduña, nacida en Toledo y con versiones en Sevilla y otras grandes ciudades del imperio español. Los llamados Banderizos eran dos linajes de hidalgos vascos, los Oñaz y los Gamboa, que anduvieron enfrentados en guerra mutua durante los siglos XIII, XIV y XV y frecuentemente recurrieron al pillaje y al saqueo de las villas y pueblos que no les eran asociados, aunque el pretexto superficial era el "más valer" hidalgo; similares guerras privadas se dieron en Álava entre los Mendoza y los Guevara; en Vizcaya, entre los Múgica y los Avendaño y en Navarra entre los Beaumoneteses y los Agramonteses. También había salteadoras femeninas o serranas. El fenómeno era tan grave en La Mancha que suscitó una reacción social, al fin, cuando una banda denominada los Golfines aterrorizaba la meseta sur en la baja Edad Media, lo que dio lugar al nacimiento de la primera guardia civil moderna, la llamada Santa Hermandad vieja de Toledo y Ciudad Real, que tenía su centro de ejecuciones en la localidad ciudadrealeña de Peralvillo.

monfíes
En España y durante el siglo XVI hubo dos grandes focos de bandolerismo, el andaluz y el catalanoaragonés; El mismo Fernando el Católico organizó una campaña contra los bandoleros de Aragón en 1515. Muchos de ellos, tanto en Aragón como en las Alpujarras (los monfíes), eran moriscos, como los hermanos Lope y Gonzalo Xeniz; el fenómeno se reprodujo también en la piratería marítima, porque muchos piratas moriscos asediaron las costas mediterráneas de España, sobre todo tras la llamada expulsión de los moriscos en 1609 por Felipe III; muchos de ellos se dedicaron a asaltar los puertos mediterráneos y atlánticos de su antiguo país, como por ejemplo el pirata Amurates. También fueron célebres Lucas de Burgos "el afanador de Cabra", Pero Vázquez de Escamilla y otros. Era habitual despeñar a sus víctimas en barrancos hondísimos para que no quedara huella alguna de los crímenes. En Cataluña y en el siglo XVI actuaban Antonio Roca, Testa de Ferro y Perot Rocaguinarda, rememorado por Cervantes, y, ya en el siglo XVII, Joan Sala apodado Serrallonga; muchos de estos bandoleros catalanes fueron en realidad instrumentos del clan popular de los Nyerros o Nyarros en su lucha privada contra el clan aristocrático de los Cadells.

En La Mancha donde tuvieron sus correrías medievales los Golfines hubo a mediados del siglo XVII un tal Pedro Andreu o Perandrés de origen valenciano que con una cuadrilla de treinta hombres y aunque dejaba a sus presas el suficiente dinero para seguir su camino y pagaba donde se alojaba, según José Pellicer, fue autor de una venganza terrible contra un médico de Cuenca; también en La Mancha, pero en el siglo XVIII, la banda de los tres hermanos Juanillones se conchabó para repartir beneficios con un escribano de Toledo, que luego los traicionó y fue asesinado por la novia de uno de ellos. Los cuatreros o ladrones de ganado, denominados vaqueros, actuaban sobre todo en torno a Ronda. Y también hubo bandoleras, generalmente conocidas como serranas, entre las cuales la más famosa, por sus secuelas literarias, fue sin duda la Serrana de la Vera de Plasencia. Cerca de Medina Sidonia actuaba el morisco Cristóbal de Salmerón; mató a veintidós hombres, que arrojaba a un pozo, y se fue a Tetuán como renegado. Vicente Espinel cuenta en su Marcos de Obregón (1618) que la cuadrilla de Roque Amador contaba con hasta trescientos miembros y era "la más mala canalla" de su tiempo. Al respecto ya empezaron a publicarse algunas obras monográficas que trataban el bandolerismo con alguna profundidad, como la del alcalde de las Guardas de Castilla y juez Pedro González de Salcedo, Tratado jurídico-político del contra-bando, Madrid: Diego Diaz de la Carrera, 1654, dedicada al Conde-duque de Olivares. Un lugar clásico para salteadores de caminos era Sierra Morena, ya desde el siglo I a. C., como se ha visto, y no en vano llegó a acuñarse la frase hecha de "váyase a robar a Sierra Morena".

El bandolerismo aparece sobre todo en España durante los siglos XVIII y XIX, especialmente en regiones como Andalucía, Castilla la Nueva o Cataluña. En el siglo XIX tuvo lugar el apogeo de este tipo de delincuencia, surgida de las cuadrillas de guerrilleros o brigantes en la Guerra de la Independencia que, al terminar, se encontraron sin poderse asimilar al ejército regular. El reinado de Fernando VII fue especialmente proclive a ello, cuando el ejército regular fue sustituido por los Cien mil hijos de San Luis, pagados por el monarca, que no se fiaba de su propio ejército y lo sustituyó por la milicia de los Voluntarios realistas. Es la época de bandoleros como Juan Delgado, los siete niños de Écija, especializados en asaltar cortijos; Diego Padilla, más conocido como Juan Palomo, Jaime el Barbudo, José María Hinojosa, más conocido como el Tempranillo. Muchas partidas durante las Guerras Carlistas dieron lugar a un fenómeno parecido. Benito Pérez Galdós escribió que "sólo un gramo más de moral" servía para distinguir a un guerrillero de un bandolero.

Bernardo de Quirós en el "Bandolerismo andaluz", se refirió al triángulo formado por las provincias de Málaga, Sevilla y Córdoba. También destacaríamos los lugares descampados y deshabitados, como el desierto de la Parrilla y el desierto de la Moncloa, entre los más conocidos, que fueron hábitat de bandoleros en los siglos de oro del bandolerismo andaluz.
Dos van a ser las causas principales de la aparición del bandolerismo en Andalucía:

La primera, fue el reparto de tierras tras la Reconquista, puesto que al terminar ésta, las tierras pasan a manos de nobles y la iglesia, quedando por tanto repartidas entre unos pocos y los campesinos desamparados y en una situación de precariedad. Los campesinos se dedicaban al cultivo y siembra de las tierras, algunos buscaban otras salidas para salir de esta pobreza, echándose a los caminos asaltando a personas.

La segunda, fue el despoblamiento existente en algunas zonas de Andalucía, ya que las poblaciones se concentraban solamente en algunos núcleos. Este aspecto permitió que en algunas zonas desérticas fueran propicias para asaltar diligencias y viajeros. Una de las soluciones tomadas para paliarlo fue la creación de las Nuevas Poblaciones, durante el reinado de Carlos III y de la mano de Pablo de Olavide, pero sin embargo, el bandolerismo continuó, ganando propaganda entre los continuos relatos de los viajeros, sobre todo los extranjeros, como Cook o Richard Ford, entre otros. Cierto es, que algunas veces estos relatos se encontraban rodeados de algún toque de ficción , que engrandecían la figura del bandolero.
El bandolero andaluz, comienza a alcanzar su auge con Diego Corrientes y termina con "Pasos Largos". El final de muchos de ellos fue trágico. Tal es el caso de Diego Corrientes, que fue ejecutado, sin haber cometido ningún crimen de sangre. Tanto en el caso de Diego Corrientes, como otros bandoleros fueron ejecutados a garrote vil, ahorcados o descuartizados. El descuartizamiento de estos individuos se realizaba en la Mesa Real, que se encontraba situada en la puerta de Carmona en Sevilla. Todas las partes del cuerpo eran repartidas entre los distintos lugares en los que habían cometido sus fechorías al borde de  los caminos, para hacer muestra de advertencia al resto de bandoleros que actuaban aún. Otros bandoleros acabaron muertos, aunque algunos fueron perdonados por la justicia, como fue el caso de "El Tempranillo", indultado por Fernando VII y siendo nombrado capitán de un escuadrón llamado Partida de a caballo de Andalucía. Pero sería, finalmente, asesinado por "el barberillo" en el cortijo de Buenavista.
Fue fundamental la creación de la Guardia Civil para acabar con el Bandolerismo.

Lejos de la violenta realidad, normalmente, la literatura, los viajeros románticos del siglo XIX, la televisión y el cine han dado una visión romántica del bandolero, similar a lo que sería en la tradición anglosajona la figura de Robin Hood. Dan la imagen del bandolero que roba con un fin social (bandidos sociales), siguiendo, el lema clásico, Robar al rico, para darle lo robado al pobre. En este sentido, el bandolero es un héroe popular. Los rasgos más destacados de los bandoleros son la gran habilidad mental y física.

Fuentes:
https://es.wikipedia.org/wiki/Bandolerismo

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