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viernes, 20 de noviembre de 2015

Historia y fundación de la Guardia Civil



Al finalizar la Guerra de la Independencia contra Francia, la debilidad del Estado hace que la inseguridad se apodere de los caminos españoles. Los bandoleros habían sido un mal endémico en España desde la época romana y un fenómeno muy extendido durante el periodo musulmán, pero es desde 1814 cuando se adueñan literalmente de los caminos del país. En la guerra se había utilizado como método de lucha la guerrilla (la propia palabra surge en este conflicto), lo que provoca que, acabadas las hostilidades, queden diseminados por las zonas más agrestes de la península grupos de excombatientes o brigantes, desertores y delincuentes liberados que, inadaptados a la vida civil, hacen del bandolerismo (llamados así por figurar en algún bando de busca o captura) su forma de vida. En esta época entrarán en el folklore nacional personajes pintorescos como El Tempranillo, Andrés López Muñoz ‘El Barquero de Cantillana’, Juan Palomo, Luis Candelas, etc.

La gravedad del fenómeno hace que se intente establecer un cuerpo de policía de ámbito nacional que vele por la seguridad pública. 

En 1820, con el alzamiento de Riego, el teniente general D. Pedro Agustín Girón y de las Casas, primer duque de Ahumada, militar profesional de ideas liberales, es nombrado Ministro de la Guerra. Desde este puesto concibe un proyecto de Instituto armado para el mantenimiento del orden público: la Legión de Salvaguardias Nacionales que, inspirada en la Gendarmería Nacional francesa, debería combatir la delincuencia y garantizar la libre circulación de bienes y personas. Este proyecto no fue aprobado por las Cortes Generales por diversos avatares políticos pero sin duda inspiró a su hijo, el segundo duque de Ahumada, en su idea de la futura Guardia Civil.

Así, el 28 de marzo de 1844, se produce el momento histórico de la creación oficial de la Guardia Civil cuando, por Real Decreto, se crea un “cuerpo especial de fuerza armada de Infantería y Caballería”, bajo la dependencia del Ministerio de la Gobernación y con “la denominación de Guardias Civiles”. A los efectos de organizar esta nueva fuerza se comisiona al mariscal de campo D. Francisco Javier Girón y Ezpeleta, II Duque de Ahumada.

El reto que se le plantea al Duque de Ahumada es poner en marcha una institución que, caracterizada por su eficiencia y, en términos del Real Decreto, se destine “… a proteger eficazmente las personas y las propiedades”. Para ello, propone que la Guardia Civil sea una organización basada en la calidad por lo que recomienda cubrir la plantilla paulatina y selectivamente para garantizar la excelencia del personal. Suya es la siguiente cita: “servirán más y ofrecerán más garantías de orden cinco mil hombres buenos que quince mil, no malos, sino medianos que fueran.”

Inicialmente se compondrá de 14 jefes, 232 oficiales y 5769 guardias repartidos en 14 Tercios, recuperando de este modo un término de gran tradición y prestigio en la historia militar española pues hace referencia a unidades selectas del Ejército en la época de los Austrias. En cada uno de estos Tercios se encuadraría un número variable de Compañías de Infantería y un Escuadrón (o Sección independiente) de Caballería.

En el verano de 1844 se inició el reclutamiento de los primeros aspirantes, muy superiores en número a las plazas ofertadas, en lo que fue una muy rigurosa selección que había de complementarse con una instrucción minuciosa y exigente de los nuevos guardias en las instalaciones del Ejército de Madrid, en Leganés y Vicálvaro.

El mismo verano y ante los futuros oficiales, el Duque de Ahumada pronunció un discurso enérgico en el que presentó una larga lista de obligaciones, sacrificios y deberes dejando en segundo plano las retribuciones y las recompensas, negando al Cuerpo militancia política de cualquier tipo. Lo esencial era que la Guardia Civil sirviera a España y los españoles independientemente de la forma política que el país quisiera adoptar.

El 1 de septiembre de 1844, día de la designación del Duque de Ahumada como Inspector General de la Guardia Civil, tuvo lugar la presentación oficial del Cuerpo con una parada militar ante las autoridades dónde mil ochocientos setenta guardias desfilaron organizados en sus compañías y escuadrones haciendo gala de marcialidad y mostrando una nueva uniformidad en la que era nota distintiva un original sombrero de tres picos de origen francés: el tricornio, que con el tiempo se convertiría en uno de los símbolos representativos de la Guardia Civil y de nuestro país.

Para culminar el proceso faltaba una filosofía de servicio que sirviera de puente y aunara reglamentos y que distinguiera a la Guardia Civil de los cuerpos policiales anteriores o paralelos. Surge así el 20 de diciembre de 1845, de la propia mano del Duque de Ahumada, un documento que constituye el auténtico código moral de la Institución: la “Cartilla del Guardia Civil” que sintetiza los reglamentos anteriores y que, con alguna modificación, compone el actual Reglamento para el Servicio de la Guardia Civil.

A lo largo de su articulado, la “Cartilla” establece la doctrina del Cuerpo; un código deontológico que pretende dotar al personal de un alto concepto moral, del sentido de la honradez y de la seriedad en el servicio y que está presidido por su artículo más famoso donde se lee: “el honor es la principal divisa del guardia civil; debe, por consiguiente, conservarlo sin mancha. Una vez perdido, no se recobra jamás”. Instituye la idea de la proporcionalidad de la respuesta de los agentes y crea la figura del Comandante de Puesto que tiene especial reflejo en la cartilla y que se convertirá en el mando más visible en el marco rural español.

El 10 de octubre, cumpleaños de la reina Isabel II y, con ocasión de la constitución de las Cortes Generales, la recién creada Guardia Civil realiza su primer servicio consistente en cubrir la carrera de la comitiva de la reina desde Palacio hasta las Cortes.

La lucha contra el bandolerismo continúa con éxito con la defensa de carruajes, servicio de escoltas y protección de vías y caminos. De tal modo que, en 1854 Facundo Infantes, segundo director del Cuerpo, podía afirmar: “El robo de los carruajes públicos no causaba impresión diez años antes y desde la creación de la Guardia Civil, era visto con absoluto asombro”.

De cualquier forma, el conocido después como ‘Curro Jiménez’´, el barquero de Cantillana, perece en un enfrentamiento con la Guardia Civil en 1849; otras figuras populares como el Tempranillo, Luis Candelas y otros, dejan de ser una amenaza para la seguridad de bienes y personas. El fenómeno del bandolerismo se considera controlado y aunque aún perduraría unos años, con una intensidad mucho menor, se considera virtualmente erradicado a finales del s. XIX.



http://www.guardiacivil.es/es/index.html


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domingo, 9 de noviembre de 2014

Las frases célebres de los bandoleros andaluces


A continuación podéis leer algunas frases de la tradición oral de Andalucía de bandoleros o que hablan sobre ellos:

- “Una mujer fue la causa de mi perdición primera; no hay perdición de los hombres que de mujeres no venga.”
José Ulloa “Tragabuches”


- “Soy jefe de bandoleros y al frente de mi partida nada mi pecho intimida nada me puede arredrar”
Copla Anónima Popular a José María Hinojosa “El Tempranillo”


- "Mejor quisiera estar muerto que preso para toda la vída en este Penal del Puerto, Puerto de Santa María."
Juan José Mingolla “Pasos Largos”


- "Yo no temo a los ladrones, si civiles me acompañan ¡Viva la Guardia 
Civil, porque es la gloria de España!"
Versos del poeta Bilbaíno Antonio Trueba, 1851.


- «Diego Corriente, el ladrón de Andalucía, el que robaba a los ricos y a los pobres socorría»
Canción Andaluza Popular a Diego Corriente


- " Ahí va Diego Corriente con su caballo cuatralbo, su hembra en el pensamiento y su trabuco en la mano."
Canción Andaluza Popular a Diego Corriente


- " Río de Guadalevín, deja pasar a mi bandolero serrano, que viene de lejanas tierras y va para Montellano."
Canción Andaluza Popular (rondeña)


- " Mi potro tordo, el ‘Ligero’, me salvó de ir a prisión, porque yo soy un bandolero que no pediré perdón."
Canción Andaluza Popular a Juan Palomo


- " Caballo mío careto, sácame de este arenal, que me vienen persiguiendo para encerrarme en un penal."
Canción Andaluza Popular a Juan Caballero “El Lero”


- " El Rey mandará en España, pero en la sierra mando yo."
José María Hinojosa “El Tempranillo”

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domingo, 19 de enero de 2014

José Ulloa Navarro El Tragabuches

José Ulloa Navarro "El Tragabuches"

    Nació en Arcos de la Frontera (Cádiz) el 21 de Septiembre de 1781, bautizado José Mateo Balcázar Navarro cambió su nombre por el de José Ulloa Navarro amparándose en una pragmática real en la que Carlos III autorizaba a los gitanos a tomar el apellido que deseasen, heredó el apodo de su padre, que en una ocasión se había comido un feto de asno adobado en una apuesta por cuatro duros de plata.

Su padrino fue D. Bartolomé Romero, pariente de la familia torera rondeña de los Romero, formado desde muy joven como banderillero y después sobresaliente de José y Gaspar Romero. Recibió la alternativa como torero en Salamanca el 12 de Septiembre de 1802, donde murió Gaspar Romero de una cojida, teniendo ”El Tragabuches” que terminar la corrida.

Un nefasto día, José Ulloa salió de Ronda a caballo para ir a torear a Málaga, teniendo que volver a Ronda a consecuencia de una caída del caballo. Era el año 1815, probablemente una tarde de otoño,  al llegar a su casa, donde vivía amancebado con la mujer más guapa de la ciudad del Tajo, la bailaora María «La Nena» encontró la puerta cerrada, y al entrar la vió muy turbada y nerviosa, recelando por su parte infidelidad, registró toda la casa sin encontrar a nadie, tras lo cual con la necesidad de saciar su sed se dirigió a una tinaja siempre llena de la recién estrenada agua del manantial de La Hidalga, no fue el dulce cristal lo que halló, sino a un mozalbete, apenas un crío, quien lleno de miedo y sin calzones andaba dentro escondido, el amante de su mujer; Pepe "El Listillo", un acólito de la parroquia rondeña de Santa María la Mayor. En el acto, “El Tragabuches” mató al amante y después a su mujer lanzándola por la ventana. Salió a la calle, besó la frente de su amada y le bajó las faldas para que nadie del pueblo pudiera ver sus aireadas vergüenzas, montó en su caballo huyendo camino de Gibraltar y lejos de la muerte segura que le habría esperado en la horca por el loco asesinato.

Tras el desgraciado acontecimiento, el torero no halló otra solución para su vida destruida, más que alistarse en la temida cuadrilla de “Los Siete Niños de Écija”; dirigida por entonces por Juan Palomo. Conoció a «El Tempranillo» cuando entró en la famosa banda, que en realidad llegaron a ser más de cien en algunas ocasiones. En dicha cuadrilla permaneció hasta su disolución, alcanzando un gran renombre como destacado bandolero. Todos los miembros fueron cayendo poco a poco, pero de Ulloa, del «Tragabuches», nunca más se supo, tan solo que nunca fue detenido ni muerto en refriega alguna.

Hay quien dice que pasó el resto de su vida vagando por otras tierras de España donde nadie podía reconocerlo. 
También era cantaor, y se conserva una letra atribuida a él: "Una mujer fue la causa/de mi perdición primera./No hay ningún mal de los hombres/que de mujeres no venga"

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Sobre el museo

-Origen del bandolerismo. Segunda parte
-Tipos de bandoleros
-Guerrillero Andalusí Omar Ben Hafsún
-José Ulloa Navarro "El Tragabuches"
-Joaquín Camargo Gómez "El Vivillo"
-Diego Corrientes Mateos
-Francisco Ríos González "El Pernales"
-Juan José Mingolla Gallardo "Pasos Largos"
-Juan Caballero "El Lero"
-José María Hinojosa "El Tempranillo"

-El Barquero de Cantillana

-Jaime Alfonso "El Barbudo"

-Juan Sala Ferrer "Serrallonga"
-Letrilla popular a José María "El Trempranillo"

-Perot Rocaguinarda el bandolero catalán que aparece en el Quijote

Viajeros románticos

-Los Viajeros Románticos en Ronda
-
Andanzas de algunos Viajeros Románticos
-
Grabados de Gustave Doré
-
William Jacob
-Washington Irving
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Richard Ford
-
George Borrow
-
Alejandro Dumas
-
Familia Meyrick
-William George Clark
-Pierre Louys
-Evelyn Waugh
-Gerald Brenan
-Paul Theroux